Transporte Urbano de Pasajeros de Rosario¿Negocio capitalista ó servicio público esencial? por Fernando Armas, de la Asamblea de vecinos autoconvocados de San Martín y Ayolas
La Municipalidad de nuestra ciudad está dando difusión a su Con la firma del Ingeniero Miguel Lifschitz se ha cursado invitación a los vecinos "...convencidos de que vuestra presencia será activa y servirá para construir el sistema de transporte que todos necesitamos y merecemos". Nuestra Asamblea ha resuelto tomarse en serio esta invitación, y hemos estudiado el detallado y colorido folleto donde se desarrolla la propuesta. El eje de la misma es superar el actual estado de crisis del sistema, en el que se combina la quiebra de varias empresas con el fortalecimiento de uno de los grupos empresarios. El resultado global de esta crisis es un pésimo servicio que sufrimos todos los rosarinos, sumado a la superexplotación de los choferes que se ven obligados a incrementar su jornada laboral para poder redondear un salario digno. La propuesta del Ejecutivo Municipal formula un planteo urbanístico lógico para una ciudad como Rosario (redes troncales interdistritales combinado con servicios de rondas, de enlace y barriales). Pero el talón de Aquiles de la misma es el esfuerzo que realiza la Intendencia para que tal avance cierre con el interés capitalista de los oferentes. Así, el punto de partida del análisis de la propuesta es "...una distribución más equitativa, evitando la sobreoferta en algunos sectores en detrimento de la baja oferta en otros". Como se puede apreciar, el Gobierno "socialista" habla completamente en términos capitalistas, presentando su propuesta a partir de la Ley de oferta y demanda. Es que, efectivamente, hoy el transporte urbano de pasajeros es rentable sólo en la medida que haya una gran concentración económica en la propiedad de la flota y en el recorrido de las líneas, de modo de compensar las diferencias geográficas y de horarios. El folleto de presentación es muy claro al respecto: "La conformación de tres grandes empresas apunta a consolidar grupos económicos más sólidos con una gran escala que haga más sustentable el sistema". Lo notable de la cuestión es que no estamos hablando de una mercancía cualquiera. Estamos hablando de un servicio esencial, según la propia legislación vigente. Tan es así, que cuando se declararon paros generales, los gobiernos patronales de todo pelaje apelaron a esta figura de servicio esencial para intentar quebrar la posibilidad de que los choferes hicieran huelga. Este carácter de servicio público debiera ser el punto de partida de todo análisis y propuesta seria. Al contrario del proyecto del Gobierno Municipal, se debe partir de las necesidades de los vecinos y de los trabajadores del volante. Al contrario de beneficiar a tres grandes grupos económicos (que incrementarán así su capacidad de chantaje y presión a favor sus intereses), se debe organizar un sistema despojado del principio capitalista de la tasa de ganancia. Esto es perfectamente factible, sobre la base de la municipalización de TODO el servicio de transporte urbano.Al desaparecer la tasa de ganancia, los excedentes no irían al bolsillo de un grupo empresario, sino a la mejora de unidades y de las condiciones laborales de los choferes. La inversión inicial (más allá de la necesaria expropiación de la flota existente), debe ser tomada en el mismo sentido que los subsidios de los que goza, por ejemplo, el sistema de salud pública municipal. Es decir, un bien social para el pueblo. La tendencia a la burocratización que contiene todo sistema estatal bien puede ser contrarrestado con un mecanismo de control ciudadano a través de diversas organizaciones de base, en primer lugar, las asambleas populares y/o barriales. La convocatoria a la que nos invita el Ingeniero Lifschitz puede ser una maniobra electoralista del partido gobernante, pero en cualquier caso, es una excelente oportunidad para abrir un curso de participación popular que contraponga el bienestar y las necesidades del conjunto de la población, a este proyecto de concentración capitalista monopólica, en el crucial tema del transporte urbano de pasajeros. Version Imprimible
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