Aportes al Encuentro de Autodeterminación y Libertad en RosarioAlgunas reflexiones y aportes al Encuentro convocado por “Autodeterminación y Libertad” (a manera de carta abierta)
I- Acerca de vuestra invitación Tanto por su carácter de evento público, así como por invitaciones personales recibidas por camaradas de nuestra organización, nos sentimos en el derecho y en el deber de participar del Encuentro por ustedes convocado. Nos llama la atención, sin embargo, que a pesar de los múltiples vasos comunicantes que tenemos en común, y de un amplio conocimiento de nuestra trayectoria por parte de los más connotados organizadores de la actividad, no nos hayan hecho llegar oficialmente una invitación a nuestra organización. Esta no sería una cuestión formal importante si tan solo fuera expresión de una omisión, o bien que ustedes consideren que la invitación realizada en el plano personal es suficiente. Sin embargo, vuestra "amplitud" pareciera restringirse: "La invitación es abierta para todos aquellos que simpaticen con las ideas que hemos difundido públicamente y que no compartan las posiciones o formas organizativas de las agrupaciones tradicionales existentes." Hemos estudiado el texto que recoge los acuerdos alrededor de los cuales se formó Autodeterminacion y Libertad. Desde luego, aceptamos el convite que ustedes proponen: "Pretendemos que quienes concurran al encuentro participen activamente en comisiones y luego plenarios de debate colectivo. Es en este sentido que buscamos un verdadero espacio para la reflexión y el intercambio de ideas de una manera amplia, democrática y horizontal". Tomando como base los seis puntos de vuestro folleto-invitación, nos hemos permitido elaborar algunos aportes al respecto. Pero...¿sólo desde la "simpatía" se puede participar? Si es así, queremos contarles que merece tal sentimiento político-afectivo de nuestra parte la intervención de Luis Zamora en el Parlamento. Pero no creemos que ni a ustedes ni a nadie les sirva tal manifestación humana, salvo que sea como punto de partida. Por vuestra propia postura anti-aparatista, ustedes generan, en general, simpatía. Pero...creemos que también se puede estar "simpáticamente" equivocado, o que "simpáticamente" se pueda discrepar. El otro condicionante que ustedes colocan a vuestra propia apertura es por demás confuso: ¿qué quieren decir con "agrupaciones tradicionales existentes"? ¿Se trata de los partidos burgueses, como la UCR, el PJ o el PSP? ¿Se trata de los sindicatos o de Agrupaciones que militan en su seno? ¿Se trata quizás de partidos de izquierda? Nuestra organización (escisión del Partido Obrero, provocada por la práctica burocrática y liquidacionista de la dirección conducida por Jorge Altamira), es un producto histórico más de los cientos de grupos que se esfuerzan en el mundo por encontrar un camino revolucionario. Sinceramente creemos que ustedes mismos son expresión, de un modo general, del mismo fenómeno. Hemos podido escuchar al propio Luis Zamora explicar ante las cámaras lo difícil que es discernir lo que se reivindica de una trayectoria política, y lo que se autocritica. Sería sumamente cancelatorio de lo más rico del debate convocar a un Encuentro Abierto para discutir esta problemática, constituyéndose (cualquiera que convoque, en este caso, ustedes), en inspectores de aduana con la función de examinar el pasaporte de los asistentes. Si así lo hicieran, repetirían viejas prácticas discriminatorias, tan criticadas por ustedes mismos. Desde luego, seremos respetuosos de los límites y apertura que ustedes quieran darle a VUESTRO Encuentro. Pero justamente por esto y por la importancia que le damos, queremos participar desde lo que somos: un grupo de militantes que quiere construir un Partido Obrero Revolucionario cuartainternacionalista, ya que no podemos ni debemos escindirnos de tal PROGRAMA, asumiendo falsamente el papel de "entes individuales". UNA CUESTIÓN PREVIA: ACERCA DE VUESTRO NOMBRE Una rica conversación que tuviera hace poco un militante de nuestra organización con una compañera (con la que seguramente nos encontremos en vuestro Encuentro), nos motivó a reflexionar acerca del "nombre". Al preguntarle a ella qué le parecían nuestras posiciones, nuestro periódico, etc., nos objetó antes que nada el nombre: "partido, obrero y revolucionario". Viniendo la observación de alguien que militó muchos años por esas banderas, nos introdujo en la importancia que tiene la definición nominal como expresión emblemática del PROGRAMA. Una vez más, la relación dialéctica entre forma y contenido. Escribimos en la última edición de MASAS (163) un artículo al respecto, que desde luego, aportamos al debate. Pero esto nos llevó a reflexionar sobre vuestro nombre. Si el mismo (como creemos) sintetiza lo esencial de vuestro programa, nos corresponde polemizar con la finalidad estratégica que indican las palabras autodeterminación y libertad. En el caso de la primera, creemos que es una utopía individualista (o en el mejor de los casos), grupal, el objetivo de "autodeterminarse". Con el marxismo, entendemos que lo que determina las posibilidades de los individuos debe ser analizado en términos de clase, no sólo desde un punto de vista sociológico sino ideológico y político. ¿Existen o no existen leyes que determinan el curso histórico de los acontecimientos? ¿Se puede provocar los mismos al margen de esas leyes? ¿No corresponde abordar la trasformación revolucionaria a partir del estudio de esas leyes, para encontrar el lugar que corresponde a los revolucionarios? Nuestra divergencia con la autodeterminación como principio programático (en beneficio del determinismo histórico, dialécticamente abordado), se liga a nuestra objeción a la otra proposición por ustedes sostenida: la de la libertad. Dejemos hablar a dos clásicos sobre este tema fundamental: "El hombre sólo se emancipa de la presión titánica que ejerce sobre cada cual la naturaleza exterior mediante el trabajo colectivo; pues el trabajo individual, impotente y estéril, nunca lograría vencer a la naturaleza. Todo lo que es humano en el hombre, y más que nada la libertad, es el producto de un trabajo social colectivo. Ser libre en el aislamiento absoluto es un absurdo inventado por los teólogos y los metafísicos. El hombre sólo se convierte realmente en tal cuando respeta y ama a la humanidad y la libertad de todos, y cuando su humanidad y libertad son respetadas, amadas, suscitadas y creadas por todos." (de Miguel Bakunin, "La Libertad"). Nótese que en este planteo anarquista no se niega el carácter social del camino hacia la libertad, pero al no relacionar esta generalidad con la sociedad en concreto (en lucha de clases), Bakunin se desliza al idealismo utópico, terminando por colocar a la libertad como un fin en sí mismo, y no como una consecuencia de un proceso histórico concreto. Esta manera abstracta de colocar como principio programático el concepto de libertad (que creemos, ustedes comparten con el líder anarquista), fue brillantemente combatido por el padre del marxismo ruso: "Todo depende de si mi propia actividad constituye un eslabón indispensable en la cadena de acontecimientos necesarios. Si la respuesta es afirmativa, tanto menores serán mis vacilaciones y tanto más enérgicos mis actos. En esto no hay nada de sorprendente: cuando decimos que un determinado individuo considera su actividad como un eslabón necesario en la cadena de los acontecimientos necesarios, afirmamos, entre otras cosas, que la falta de libre albedrío equivale para él a la total incapacidad de permanecer inactivo y que esa falta de libre albedrío se refleja en su conciencia en forma de la imposibilidad de obrar de un modo diferente al que obra. Cuando la conciencia de la falta de libertad de mi voluntad se me presenta únicamente bajo la forma de una imposibilidad total, subjetiva y objetiva, de proceder de modo distinto a como lo hago, y cuando mis acciones son para mí, al mismo tiempo, las más deseables entre todas las posibles, en tal caso la necesidad se identifica en mi conciencia con la libertad, y la libertad con la necesidad, y entonces yo no soy libre únicamente en el sentido de que no puedo romper esa identidad entre la libertad y la necesidad; no puedo oponer la una a la otra; no puedo sentirme trabado por la necesidad. Pero esta falta de libertad es al mismo tiempo su manifestación más completa." (Jorge Plejanov, "El papel del individuo en la historia"). Para el materialismo dialéctico, para el marxismo, la libertad tiene su manifestación más completa en el accionar conciente determinado por la comprensión de la necesidad. Llevado al plano político que nos ocupa, es esta última (la necesidad), la que define el Programa y el trabajo militante por su victoria. Nuestro nombre y el de ustedes tienen raíces ideológicas bien profundas, que es pertinente explorar fraternal y valientemente. Para esta tarea es muy bueno tomar los seis temas gruesos que ustedesproponen. 3 en 1: ABORDEMOS EN BLOQUE ANTIMPERIALISMO, ANTICAPITALISMO, INTERNACIONALISMO Nos parece pertinente abordar en bloque estos tres conceptos que, desde luego, compartimos totalmente como principios programáticos fundamentales. Y nos parece pertinente abordarlos en bloque porque forman parte de una misma unidad dialéctica. En primer lugar, nos parece fundamenal comprender que el Imperialismo de nuestro tiempo (analizado por Lenin en su obra específica) no supone un régimen diferente o separado del capitalismo, sino que es su "fase superior", su derrotero inevitable por la propia lógica del proceso de concentración del capital. Esto es enormemente importante, porque nos permite a los revolucionarios estudiar las tareas necesarias a partir de un diagnóstico correcto: el desarrollo desigual y combinado del sistema capitalista nos plantea no sólo explotación de clase, sino que esta base general se expresa también en la opresión de la inmensa mayoría de las naciones del planeta por otras, que han alcanzado el mayor desarrollo, a favor de su papel imperialista. A partir de esta concepción, corresponde ubicar al tercer elemento que ustedes aportan (el internacionalismo), no como una categoría genérica y abstracta, sino como una manifestación concreta que marca la necesidad de definir con claridad lo que, según Trotsky, es lo más difícil en política revolucionaria: establecer la relación entre la situación general del capitalismo como sistema, con su manifestación nacional en cada región del planeta. Si una política nacional no es capaz de definir su propia relación con la gran problemática de la situación mundial, y construir una alternativa al respecto, caerá en un nacionalismo, a ser atrapado por alguna variante burguesa del sistema. Es el caso reciente del zapatismo, que ustedes citan. Si al revés, una actitud de lucha internacional no es capaz de definir su política concreta en cada región, planteándose la cuestión del PODER como necesidad, (atento a que el desarrollo mundial de la conciencia y de las posibilidades de victoria no va a ser uniforme en todo el planeta), caerá en un internacionalismo abstracto, impotente para dar una salida revolucionaria a la barbarie. Este déficit es apreciable en quienes hegemonizan el amplio movimiento "antiglobalización". Los que lanzaron la consigna "trabajadores del mundo, uníos" consideraron de entrada que tal inmensa tarea no se iba a producir espontáneamente. Consideraron también que era importante definir para qué nos unimos los trabajadores. Esperamos compartir con ustedes que es para "cambiar el mundo de base", como canta "La Internacional". Pero tal forma poética no puede ser interpretada de otro modo que no sea revolucionaria. Y esto nos introduce en una de las omisiones más importantes que, entendemos, sufre vuestro texto: ¿el Imperialismo del cual ustedes hablan, es el de la etapa de "guerra y revoluciones" que describía Lenin? ¿O acaso estamos en una fase no prevista? Ustedes dicen que "Si subsiste el dominio del capital el único futuro que promete para la inmensa mayoría de los habitantes del planeta es un futuro de barbarie". Compartimos, pero...¿puede terminarse con el dominio del capital sin revolución, sin expropiación de la burguesía, sin toma del poder por parte de los explotados, sin la derrota de los capitalistas mediante la violencia organizada de las masas? Probablemente el debate que compartamos avance en clarificar acuerdos y desacuerdos acerca de la respuesta a estas preguntas. Pero la omisión de la palabra revolución que destaca en los tres puntos que estamos abordando en bloque, subraya una divergencia muy importante que, creemos, se expresa más nítidamente en la construcción de la vanguardia, que ustedes descalifican al decir: "...no creemos en políticas revolucionarias o de emancipación elaboradas en algún lugar". Nuevamente 3 en 1: "Horizontalidad, Autodeterminación, Nuevas Formas de Socialismo" versus "Dirección, democracia y acción directas, Socialismo revolucionario" Ustedes aclaran en el capítulo respectivo el carácter temporal de vuestra propuesta. "No creemos que son un funcionamiento ideal para todo lugar y todo período histórico". Bien. Pero entonces, si el mundo bajo el capitalismo va a la barbarie, si se agudiza a escala planetaria la destrucción de las fuerzas productivas, del planeta y de la civilización humana, ¿no se profundiza, pues, la lucha de clases? ¿no son más agudas que nunca las premisas básicas que determinaron una forma de construcción capaz de FORJAR UN DIRECCIÓN PARA LOS EXPLOTADOS? Ustedes no comparten, obviamente, la definición de Trotsky, respecto a que "la crisis de la humanidad se sintetiza en la crisis de dirección revolucionaria del proletariado". Pero aún no compartiendo lo que seguramente sea para ustedes un exceso del viejo revolucionario ¿no perciben en su práctica militante cotidiana la importancia de la dirección? ¿Usted, compañero Zamora, considera realmente que pudiera ser cualquier otro el que ocupa su lugar en el Parlamento? ¿Usted no considera que, aunque predique y desee lo contrario, no está jugando un rol de dirección en relación a los explotados argentinos? Notablemente, ustedes y el propio Luis Zamora han quedado atrapados en la NECESIDAD de construir una DIRECCIÓN. Más allá de lo electoral, es una amplia franja del pueblo la que SANCIONA su rol dirigente. Más aún: si hay un grupo político más dependiente de UN dirigente (al menos en su presencia y capacidad de convocatoria pública), ese grupo es "Autodeterminación y Libertad". Podemos compartir conceptos que ustedes mencionan bajo el título "horizontalidad". De hecho los practicamos en las asambleas populares y en los distintos ámbitos donde militamos. Pero el error vuestro es oponer ese funcionamiento horizontal a la construcción de una dirección. En todo caso, hay que forjar una dirección que respete la democracia de los explotados, su acción directa, sus tiempos, su maduración. ¡Pero este desafío exige más que nunca construir una dirección! Justamente porque es una TAREA NECESARIA, el lugar lo ocupa siempre alguien. No querer ocuparlo, no querer incluírse concientemente en esta tarea es dejar el campo orégano para que sea el enemigo de clase el que dirija. Y como sabemos, no siempre lo hace a través de los partidos burgueses o de la podrida burocracia sindical. También lo puede hacer en nombre de "la izquierda". Los tristes espectáculos de mezquina pelea por el espacio entre aparatos pretendidamente de izquierda ante el acto del 1º de mayo en Buenos Aires, nos OBLIGA a construir una dirección. Una reflexión final acerca de este punto. Ustedes afirman negro sobre blanco: "Es por ello que no nos proponemos construir un partido que se postule para dirigir y representar a los explotados y excluídos, objetivo tradicional que atravesó el siglo" En otro capítulo, entitulado "Autodeterminación" rememoran la vieja pero vigente frase de Carlos Marx: "la liberación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos". Pero el problema es que la inmensa mayoría de los trabajadores no son concientes de que deben protagonizar este desafío histórico. Están atrapados por lo que Marx llamaba falsa conciencia, o conciencia burguesa. Esos trabajadores están incuídos en organizaciones tradicionales (por ejemplo, los sindicatos), tienen ilusiones en el Parlamento burgués, y también dan pasos importantes creando nuevas instancias de organización (movimientos piqueteros, asambleas populares, etc.). En las viejas y en las nuevas organizaciones de masas es inevitable la lucha política por la dirección. Es la expresión concentrada de los diversos niveles de conciencia, que se expresan de una manera más o menos organizada. No se puede renunciar a esa lucha sin renunciar a la participación en las organizaciones de las masas. No se puede construir organizaciones (de masas, claro), asépticas, sin el pecado original de la lucha política por la dirección. Los movimientos que ustedes mencionan en este capítulo (Sin Tierra de Brasil, zapatismo de México), están atravesados por permanentes luchas políticas por la dirección. Ahora bien: ¿puede ser viable "la emancipación de los trabajadores por los trabajadores mismos" al margen de las organizaciones de masas donde están nucleados los trabajadores? Otra cosa es que, a la luz de experiencias muy ricas (entre ellas, la argentina), construyamos formas de democracia y acción directas contra las viejas y caducas formas de la democracia burguesa representativa. Y más que nunca, son estas instancias las que dan un mentís rotundo a vuestra afirmación: "...consideramos que cada uno de los explotados tiene la capacidad igual de rebelarse y aportar a la rebelión." Bien por el contrario, justamente porque la capacidad de rebelarse tiene que ver con la conciencia de clase, y la construcción de ésta es un proceso desigual y combinado, hay vanguardias, sin las cuales sería imposible concebir siquiera la continuidad de, por ejemplo, las asambleas populares. Desde luego, depende de la política que tenga esa vanguardia que no sea una élite vanguardista, despeciativa del mencionado proceso de maduración de la conciencia. Lo dicho hasta acá nos permite introducirnos en vuestro capítulo final, entitulado "Nuevas Formas de Socialismo." Indudablemente el párrafo medular de vuestro pensamiento es éste: "Creemos que la forma de hacer política remite a lo subjetivo, no es entonces que esta se dirige a algo objetivo, que ya está dado y nuestra tarea es ir a buscarlo, de lo que se desprendería la importancia de la especial manera subjetiva que nos paramos ante los problemas." Discrepamos totalmente. Vuestro novedoso planteo, es tan novedoso, que pretende que las "nuevas formas de socialismo" prescindan de lo que la humanidad ha construido en siglos. Bien por el contrario, el marxismo presenta la revolución socialista como la salida progresiva y posible a condiciones objetivas creadas por el propio capitalismo. Sí, los comunistas revolucionarios nos dirigimos a algo objetivo. Por eso formulamos que la piedra de toque del Socialismo es la EXPROPIACIÓN DE LA BURGUESÍA COMO CLASE. Por eso sí luchamos por el poder, por eso sí construímos ESTADO (la dictadura del proletariado), para garantizar la victoria, la continuidad y el desarrollo de la revolución, no sólo nacional, sino internacional. Los problemas de la transición (burocratización del estado obrero, por ejemplo), no pueden ser expediente para negar la NECESIDAD de un paso inevitable en el camino hacia el socialismo, hacia el comunismo. En todo caso deben ser objeto de un balance histórico de los procesos de degeneración (el stalinismo de todo pelaje es una consecuencia de factores concretos, y no algo inevitable). Pero ustedes, pareciera ser, prescinden de la historia. Parecieran proponer un "borrón y cuenta nueva", privándose de aprender de la experiencia colectiva (con errores y aciertos) de generaciones de luchadores. Vuestro planteo de "nuevo poder" y/o "contrapoder" parecen sugerir un paralelismo (nos remite al viejo socialismo utópico), que en verdad, no disputa el poder, NO EXPROPIA A LA BURGUESÍA, NO DESTRUYE SUS INSTITUCIONES, en fin, NO ES NI PRETENDE SERLO, REVOLUCIONARIO.
CONCLUSIÓN Y PROPUESTA Creemos haber desarrollado los trazos gruesos (y quizás, algunos finos) de nuestros puntos de vista acerca de vuestra corriente. Están muy claras, al menos para nosotros, las divergencias que impiden formar parte de una organización común. Ustedes, aunque se ingenien para presentarlo de otra manera, son un grupo político más de los cientos que se reproducen en el mundo como expresión de la crisis de la izquierda. Esta dispersión no puede ser superada por un afán voluntarista de "UNIDAD DE LA IZQUIERDA", que suspenda debates fundamentales que de todos modos se abren camino. Bien por el contrario, discusión permanente de por medio, la unidad debe ser construída de cara a la necesidad de las masas, que necesitan herramientas de lucha para vencer a sus enemigos de clase. Nosotros pensamos que esa unidad debe partir de la contradicción fundamental que sufrimos como nación oprimida, y que tiende a agudizarse cada vez más por la opresión imperialista. Ceemos que está planteado superar la enorme dispersión y divisón de los explotados mediante la puesta en pie de un FRENTE ÚNICO ANTIMPERIALISTA. Adjuntamos al presente documento nuestro periódico MASAS 163, en el que desarrollamos una carta abierta con esta propuesta. Desde luego, esperamos una respuesta de parte de ustedes, y los invitamos formal y fraternalmente a un Encuentro Abierto, como parte de la campaña en que estamos empeñados. Será el viernes 31 de mayo, a las 19.30hs, en Richieri 2716, Rosario. 9-05-02 *PARTIDO OBRERO REVOLUCIONARIO* (Comité Regional Rosario) Version Imprimible
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