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Publicación del Partido Obrero Revolucionario - Argentina
16 de Setiembre de 2009 | Nro. 212
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Pautas Programáticas de la Corriente Trabajadores de la Salud

 

Pautas Programáticas

de la

CORRIENTE “TRABAJADORES DE LA SALUD” (CTS)

1-La crisis mundial del capitalismo se expresa en su contradicción básica de su fase imperialista: el alto grado alcanzado por el desarrollo de las fuerzas productivas (dominio del hombre sobre la naturaleza), da a la producción de mercancías y servicios un carácter social y universal. Este carácter choca con la apropiación privada y monopólica de esa producción, así como de la fuerza de trabajo que la produce. Habiendo llegado la humanidad a la posibilidad plena de comer, cobijarse, vestirse y dar salud y educación para todos los seres humanos, esa posibilidad se ve negada por la apropiación capitalista privada y monopólica del desarrollo productivo. No sólo eso: el dominio del hombre sobre la naturaleza (motor básico de la historia de la humanidad), al ejercitarse bajo la dirección de la burguesía imperialista, se vuelve en su contrario (destrucción de la naturaleza y del propio ser humano).

No es un mal innato del hombre la causa de esto, sino la característica histórica del capitalismo, su móvil esencial (la maximización de las ganancias), lo que lleva a que el propio ser humano destruya lo construido, a la propia naturaleza, u hasta el propio futuro de su género en Universo.

2-Esta ley básica del capitalismo en su fase imperialista, tienen en el campo de la salud, quizás su expresión más dramática:

a) A pesar de las posibilidades técnicas y científicas, aumentan los índices básicos del estado de enfermedad de la población, sea perpetuándose e incrementándose enfermedades crónicas de tipo social (Chagas, Tuberculosis, desnutrición infantil, etc.) sea creciendo fenomenalmente la alienación y la pérdida de la salud mental, sea retornando enfermedades que se consideraban erradicadas (Cólera), sea apareciendo nuevas patologías como el SIDA. Asimismo, aparecen los no mensurados estadísticamente los males de la iatrogenia, a los que están literalmente empujados a cometer los trabajadores de la salud, por las condiciones de trabajo, por las presiones de las patronales públicas y privadas, y por la deformación global que imponen los capitalistas tanto en el capo de la aparatología como de los medicamentos. Los culpables de la mala praxis y/o de la iatrogenia no son los trabajadores de la salud, sino el sistema que les impone tal situación.

b)La mercantilización de la salud ha llevado a una sobreoferta (real y aparente) de prestaciones. Real, porque efectivamente la sed insaciable de los capitalistas de blanco ha multiplicado la sobreoferta de la llamada “medicina de alta complejidad”, que para cumplir con su función de dar ganancia, debe estar en funcionamiento pleno, en perjuicio de su correcta utilización para el diagnóstico y la terapéutica. Del mismo modo sucede con los medicamentos sometidos completamente a las leyes del marketing, incluso en el aspecto esencial de crear artificialmente las necesidades de consumo.

Y también hay una sobreoferta aparente, porque esta sobreoferta crea la sensación de que hay un exceso de la fuerza de trabajo de los trabajadores de la salud. “Hay muchos médicos, hay muchos psicólogos, etc.”, se ha convertido en un lugar común utilizado por la burguesía para justificar el limitacionismo en el pregrado y en el posgrado (desocupación). Corresponde poner de relieve la más absoluta ausencia de rigor científico, ya que tales afirmaciones no están basadas en un PLAN DE SALUD, sino en la anarquía propia del mercado capitalista.

Conceptos esenciales como la relación entre atención primaria de salud y la mayor complejidad, como el trabajo interdisciplinario, o como la relación entre medicina preventiva, curativa y de rehabilitación (pilares todos ellos de un correcto y armónico trabajo profesional), están completamente negados cuando no bastardeados por la mercantilización de la fuerza de trabajo profesional.

c) Como consecuencia de lo anterior, se ha producido una fragmentación y una estratificación crecientes, tanto en los “pacientes” como en los “trabajadores de la salud”: hay una medicina para ricos, y hay una medicina para pobres. Hay profesionales ricos y hay profesionales pobres. Desde luego, en uno y otro rubro crecen los pobres, lo cual pone al sistema ante una nueva crisis. En efecto, las grandes multinacionales de la salud son concientes que el mercado de “pudientes”se les achica, y a diferencia de otras épocas, en que respetaban (por conveniencia) al profesional del barrio o el pueblo, e inclusive al propio Hospital Público (al que usaban como plataforma de lanzamiento de su prestigismo profesional y profesoral), hoy se lanzan a capturar todos los mercados, convirtiendo a la inmensa mayoría de los profesionales en asalariados mal pagos y superexplotados del capital.

Si en 1960 tan sólo el 62% de los profesionales eran asalariados, los datos censales de 1980 elevaron la cifra al 78%, y aún sin datos precisos, debemos considerar un incremento considerable en los años 90, además de una buena parte de desocupados.

En el ámbito de la salud pública se expresa, quizás, con el mayor énfasis la barbarie del capitalismo actual. La salud, considerada como un derecho por la legislación y sustentada desde el viejo Estado “benefactor”, como un bien inalienable de cada individuo (no es azaroso este término: la salud como un bien individual, no social), sufre los embates de la lógica del capital, que no escatima recursos para imponer sus intereses en todos los sectores. Por ser uno de los pilares históricos del sistema de salud, el Hospital público y sus “avatares”, es un punto privilegiado para caracterizar el actual estado de cosas, y, por parte del Gobierno implementar políticas compatibles con el ajuste que se viene imponiendo desde la restauración democrática”, continuidad de la última dictadura militar.

Dentro de los cambios a que hacemos alusión, quizás el más importante y nodal, sea la transformación del Hospital Público en Hospital Público de autogestión (HPA), cuyo registro se crea por medio del decreto 578 del 1/4/93, publicado en Boletín Oficial del 7/4/93 . Ya en los considerandos de este decreto, que consta de 19 artículos se señala la necesidad de : “Mejorar la accesibilidad, eficiencia y calidad de la atención médica mediante la efectiva extensión de cobertura a toda la población”, lo cual es, a nuestro criterio, imposible, ya que la cobertura es producto de la accesibilidad y ésta se encuentra disminuída progresivamente debido a que es una variable fundamentalmente extrahospitalaria, es decir, dependiente de las condiciones generales de vida de la población usuaria del Hospital , la que, como es obvio , se encuentra notablemente pauperizada.

Además la ilusión de la “efectiva extensión de cobertura a toda la población “se contradice de cuajo con el artículo 10 del mismo decreto, que habla de reemplazar progresivamente el concepto de “subsidio a la oferta” por el de “subsidio a la demanda”.

Otro de los artículos llamativos es el 4º, que describe las atribuciones del HPA. El inciso c) sienta la piedra angular sobre el que rige la “transformación”. El HPA podrá “cobrar los servicios” a los usuarios y contar con un área de servicio social que pueda establecer quien puede y quien no puede pagar. (Establecer la situación socioeconómica y el tipo de cobertura de la población que demanda servicios”). Inciso g) de dicho artículo. Decimos que es la piedra angular pues con el cobro de los servicios se abandona l criterio de cuidado de la salud como derecho inalienable y al Hospital como PUBLICO Y GRATUITO, al tiempo que define a la salud como una mercancía más pasible de adquirirse si puede pagarse. Claro, también se aclara que el HPA brindará atención médica en forma igualitaria e indiferenciada a toda la población estando obligado a prestar asistencia a los pacientes carentes de recursos en forma gratuita” (art.7º). Tal aclaración fijando una salvedad a la regla (pagar por el servicio recibido) nos da derecho a sostener que no habrá “atención igualitaria e indiferenciada”, máximo si una parte (¿o la totalidad?) del sueldo de los trabajadores del HPA tendrá origen en el “Fondo para inversiones, funcionamiento y mantenimiento”, opinión ésta sustentada en el artículo 11º incisos a) y b), estableciéndose inevitablemente categorías y diferencias entre pacientes en cuanto a la atención recibida.

Otra de las consecuencias de la implementación del HPA es la segura pérdida y/o reducción de las fuentes de trabajo, y además de este efecto directo, la desarticulación del Hospital Público como lugar histórico de resistencia y reivindicación en cuestiones sanitarias.

Toda esta transformación, esta mal llamada “descentralización” (eufemismo por desentendimiento del Estado) crea ideología, y en realidad se trata de la privatización encubierta de los servicios públicos de salud.

No se trata de analizar el tema del HPA en forma aislada del contexto general y reivindicando la vuelta al estado de cosas anterior (hospital público y gratuito dentro de un sistema capitalista represivo), como hacen alguno gremios y movimientos de salud, sin hacer un análisis de clase de la situación tendiente a formar una corriente que permita poner en pie de lucha a los trabajadores de la salud, sin hacer un análisis de clase de la situación tendiente a formar una corriente que permita poner en pie de lucha a los trabajadores de la salud para lograr conquistas contundentes y establecer un Plan Unico de Salud, sólo concebible dentro de una transformación radical de la estructura socioeconómica del país.

En síntesis: en el campo de la salud se manifiestan, quizás más que en cualquier otro, las expresiones de la barbarie. El punto de partida de nuestro agrupamiento es dar una salida científica a esta realidad.

3-Tal salida es inconcebible sin atacar la causa básica de la barbarie: la desorganización de la sociedad con arreglo a las leyes del mercado capitalista. La expropiación de los medios de producción y de los servicios en el campo de la salud (laboratorios, sanatorios, equipamientos, etc), y su funcionamiento a cargo del Estado bajo control de los trabajadores de la salud y la población laboriosa, se constituye en el eje estratégico de nuestra política.

Esta medida básica permitiría conformar un PLAN UNICO NACIONAL DE SALUD, aprovechando al máximo los cuantiosos recursos con que cuenta Argentina, ahorrando esfuerzos, pudiendo definirse así con claridad científica (y no en base a la ganancia capitalista), las prioridades sanitarias. Estaría clara la necesidad de cantidad, calidad y distribución en la generación de nuevos recursos humanos complementarios con los existentes. La matrícula universitaria dejaría de ser eje de limitacionismo clasista o de demagogia populista, para convertirse en un eslabón más del plan. Lo que enunciamos no tiene nada de utópico: a pesar de las limitaciones en los procesos revolucionarios (esencialmente porque primó el principio reaccionario del stalinismo, de construir el socialismo “en un solo país”), los ejemplos de la ex URSS, China, Cuba, en cuanto a la resolución de los problemas básicos de la salud, demuestran las ventajas incomparables de la organización socialista de la economía en general, y de la salud en particular.

Reivindicamos, pues, la estrategia de la revolución socialista. Esta reivindicación nada tiene que ver con la pregonada “utopía socialista”, ambigua y confusa definición que sugiere tan sólo una expresión de deseos idealista. El socialismo es para nosotros uno de los desenlaces posibles del proceso histórico, material y concreto, que atravesamos. El otro, el desenlace opuesto es la continuidad del capitalismo en descomposición, es la barbarie. Entendemos la (mal llamada) “crisis del socialismo real”, fundamentalmente como una crisis de dirección revolucionaria, así como de los ritmos de maduración política de las masas explotadas. Somos concientes que la comprensión y la resolución de toda esta problemática configura una tarea compleja, dura y trabajosa. Nos importa señalar acá que, no casualmente, los mismos que defendían el mal llamado “socialismo real”, hoy nos hablan de “luchar por la utopía socialista”. Con estas manifestaciones idealistas, de pensamiento mágico, se pretende evitar un balance de la propia responsabilidad en el proceso histórico, así como definir qué programa y qué estrategia conducen al socialismo.

4-No comemos vidrio, y somos totalmentes concientes que la resolución de tal crisis de dirección y su relación dialéctica con la maduración de los explotados, y por lo tanto, la posibilidad de imponer un programa máximo como el expuesto, será el resultado de un lento y trabajoso proceso, cuya victoria hoy aparece lejana en el tiempo. Sabemos también, desde luego, que tal proceso no puede  resolverse en un sector de la sociedad (por importante que sea), sino que deberá tener un alcance nacional y mundial. Pero sabemos también que la lucha por las reivindicaciones mínimas de cada sector (en nuestro caso, el de los trabajadores de la salud ), conduce objetivamente a cuestionar el sistema capitalista, el que es absolutamente incapaz de satisfacer dichas reivindicaciones mínimas.

Por eso, los movimientos reformista de distintos cuño ideológico y político, cuyo objetivo estratégicos se agota en su empeño en " mejorar ", " humanizar ", " optimizar ", al sistema capitalista, no son capaces de ofrecer la más mínima satisfacción a las reivindicaciones mínimas.

Los referentes dirigenciales de los trabajadores de la salud ( nos referimos a los colegios, asociaciones y confederaciones, Cajas jubilatorias, etc ), hacen arrancar su política de la aceptación como inevitables de las leyes del mercado capitalista. Definen " estrategias de supervivencia y desarrollo ", para justificar su aceptación ovejuna a los convenios de riesgo, a convertir nuestras organizaciones gremiales en empresas sanatoriales, mutuales y agencias de turismo. Lejos de tomar las actividades mutualistas, sociales y deportivas y hasta cooperativo-laborales como eje de fortalecimiento de la unidad gremial y la solidaridad, para mejor luchar contra el modelo vigente, se aggiernan al mismo, a fin de ser más eficientes capitalistas.

Nuestra corriente plantea un programa de reivindicaciones mínimas, bajo la conciencia que la imposición del mismo sólo puede ser el resultado de la lucha de los trabajadores de la salud junto al conjunto del pueblo explotado. Es por esto que dicho programa no puede ser TRANSICIONAL, es decir, tiende a cuestionarsistematicamente al sistema capitalista, y por eso la lucha por esas reivindicaciones conduce a la necesidad de derribarlo, de imponer otro régimen político y social.

Aspiramos contribuir a generar multitudinarios movimientos de lucha por esos ejes reivindicativos mínimos. Sabemos que lo haremos con otros trabajadores de la salud que seguramente no compartan la totalidad de nuestro programa, es decir nuestra estrategia revolucionaria socialista. El trabajo en común permitirá todo un proceso de maduración política. Pero la experiencia nos indica la necesidad de construir una corriente programáticamente sólida. De lo contrario, hasta las mejores experiencias de lucha se desperdician, como ha sucedido en el pasado reciente. Estas pautas programáticas ( que tienen por definición el caracter dinámico de la propia realidad ), pretenden ser una herramienta de debate y construcción de tal corriente. Pretendemos que sean criticadas y enriquecidas, condición para ser mejoradas y poder dar más y mejores respuestas a la dura y compleja problemática que sufrimos los trabajadores de la salud.

5- Desarrollamos a continuación algunos planteamientos para un PROGRAMA DE ACCION:

a) Defensa de la salud y del hospital públicos, no en un sentido estático de como están ahora o del pasado reciente, sino como freno a los ataques en curso, y en la perspectiva de lograr un Sistema Unico de Salud, a cargo del Estado, emergente de la expropiación de los grandes efectores sanatoriales, laboratorios, etc.

Con esta perspectiva, rechazo al Hospital Público de Autogestión. Definición del presupuesto necesario por la propia comunidad hospitalaria, y lucha por el mismo en base a distintas formas de gravar al gran capital ( impuestos especiales a las grandes fortunas, desconocimiento de la deuda externa, desconocimiento de deudas contraidas con instituciones privadas por prestaciones de alta complejidad, etc ). Rechazo a toda forma de arancelamiento. Ubicación de las cooperadoras en su verdadera función, contra la actual, recaudadora de bonos, de los pacientes sin cobertura.

b) Luchar por contenidos en el pregrado adecuados con la realidad sanitaria del país, en el marco de una formación universalista, laica y gratuita.

Defensa del concepto de Hospital Escuela. Monopolio del Hospital Público para la formación de residencias y concurrencias médicas, hacia la concreción de un Sistema Unico de Post Grado.

c) Defensa de un salario mensual para el profesional equivalente al costo de la canasta familiar ( hoy $ 1.400 ). Fijación de los distintos parámetros

( guardia, hora médica, galeno, consulta de obra social y/o práctica, etc ) de modo de llegar a ese salario mínimo con pleno empleo para todos los trabajadores de la salud. Rechazo y derogación de todos los convenios de riesgo y capitados, porque atentan contra los más elementales principios del reconocimiento del trabajo profesional, configurando una adaptación a la quiebra fraudulenta y corrupta del sistema de obras sociales llevando a empeorar la calidad de las prestaciones, o a empujar a los colegas a firmar el propio convenio firmado.

Oposición total a todo paso que implique privatizar nuestro sistema jubilatorio, nacionalizarnos o pasarnos a Autónomos. Denunciamos que el porcentaje de aporte que nos destinan a " capitalización " configura un paso inconsulto en el camino a ceder a las prestaciones del poder en pos de la privatización. Nuestra defenza de una Caja propia de los trabajadores del Arte de Curar merece una breve reflexión. El sistema creado por los directivos de la Caja del Arte de Curar presenta a simple vista el aspecto de un serviocio medianamente articulado a las necesidades de los interesados. Pero en su funcionamiento se presentan las fracturas que señalan que el mencionado servicio es engañoso.

El caracter burocrático, indiferente y molesto del sistema administrativo es una muestra de que la Seguridad Social hace tiempo ha sido desatendida por los sucesivos Directorios.

Conforme a las normas de la Ley se fundó la Caja de Seguridad Social ( ex Caja de Previsión ). El cambio de denominación deja entrever las irregularidades y contradicciones que actualmente padecemos los profesionales y es que la Seguridad Social no implica solo un servicio, sino también una previsión, un pronóstico, resultante del análisis y evaluación de la realidad social a la cual el sistema debe responder.

La seguridad social es la que garantiza respuestas y soluciones al poder de la demanda de sus beneficiarios más directos. No son los afiliados los que deben adaptarse al sistema ( como sucede actualmente ), sino que la estructura debe construirse en favor de los interesados. Este es el único principio de solidaridad que la Caja del Arte de Curar debiera sostener.

No obstante historicamente la Caja impuso el pago del aporte previsional por medio de métodos que obedecen a una política de desamparo social que los gremios de la salud insisten en preservar.

El sistema de recaudación por años de categorización por años de antiguedad en la profesión ( que negaba la descomposión creciente de la calidad de vida del profesional ), fue reemplazado por un sistema aún más perverso, que implementa una estructura piramidal delimitada por la edad del profesional.

Si se trata de un afiliado recién recibido que se inicia en su carrera con los inconveniente que esto conlleva, este puede caer en cualquier punto de la pirámide. Si su edad es de 40 años aportará el máximo, no importa su condición de ejercicio. Esto corresponde, descontando la obra social, a

$ 192, que éste afiliado seguramente no podrá cubrir, al menos de sus ingresos como profesional. La explicación que da " nuestro " Directorio es que una persona de 40 años que llegó a ser facultativoya tiene que haber consolidado su situación económica, pudiendo así responder a las imposiciones de la Caja. De no ser así, la opción es que no ejerza la profesión.

Es de hacer notar que el principio de solidaridad que la Caja insiste en enarbolar es automáticamente derogada por la Ley que actualmente rige su funcionamiento.

El artículo 6 ( inciso b- ) aclara que es posible solicitar una cuota diferencial en caso de no ejercicio de la profesión. Esto mismo es anulado en el artículo 22 cuando se menciona que los afiliados en las condiciones antedichas (art. 6 inc. b) deberán abonar además de los módulos previsionales que les corresponden, un importe que fijará periodicamente el Directorio.

Esta ley no es más que una burla, y los directivos lejos se encuentran de la intención de asumir la responsabilidad que implica la lucha por el logro del reconocimiento de las imperiosas necesidades de su comunidad.

La afiliación a la Caja es automática y forzosa para todos los profesionales universitarios del arte de curar que están matriculados, lo cual supone ejercicio de la profesión.

Pero la colegiación no solo implica deberes y obligaciones, sino también el derecho que tiene un egresado universitarioa identificarse con una matrícula y encontrarse avalado por ésta en su ejercicio y en su ética.

La Caja nos obliga con su afiliación forzosa a cancelar la matrícula o bien tramitar la desafiliación por no ejercicio de la profesión. A los efectos de gozar de nuestros derechos jubilatorios, esos años no aportados son irrecuperables.

Tales disposiciones dejan al margen a los que reconocidos o no por la Caja son profesionales de arte de curar.

Esto demanda una recategorización que ubique a cada afiliado en el verdadero sitio que la realidad le asigne.

Es indispensable crear un fondo solidario de aporte para los profesionales que no ejerzan la profesión por motivos ajenos a su decisión.

Sostenemos la necesidad de derogar el sistema actual, y reemplazarlo por otro que fije el aporte en forma porcentual a los ingresos de los profesionales ( deducidos estos de su facturación o de sus declaraciones juradas ). Sostenemos la necesidad que todos los aportes jubilatorios deducidos a los profesionales del arte de curar ( por el Estado o por instituciones privadas ), vayan a nuestra Caja, eliminándose así el doble aporte patronal jubilatorio por parte de todas las instituciones privadas, que se configure de la siguiente manera: aporte a nuestra Caja por sus profesionales en relación de dependencia y aporte obligatorio también a la Caja ( más allá de los profesionales que tengan asalariados ), a calcular en base a un porcentaje sobre sus facturaciones.

Sostenemos la necesidad de derogar el actual sistema usurario para con los morosos, así como detener las acciones judiciales en curso. Debe estudiarse un sistema que permita el cobro de los aportes, así como respetar un principio de solidaridad con los afiliados. Llamamos a organizar acciones políticas, gremiales y judiciales colectivas de los directamente interesados.    

Este cambio de contenido de nuestros sistema previsional es inseparable de los cambios en la forma de funcionamiento. Actualmente el mismo está regido por un régimen burocrático, por el que cuesta conocer los estatutos, la forma y fecha de elección de autoridades, etc. Democratizar la Caja es inseparable de defenderla, y para esto hay que participar activamente.

Nuestra defenza de una Caja propia de los trabajadores de la salud no configura un objetivo corporativo. Es una barrera de verdadera autogestión contra la ofensiva privatista del gran capital. Es también, una consigna de transición hacia un Sistema Previsional Unico, estatal, solo concebible en una sociedad sin explotadores ni explotados.

e) Poner en pie verdaderos sindicatos de los trabajadores de la salud, para lo cual aquellos deben nuclear solamente a los profesionales que no exploten mano de obra asalariada de otros colegas. En éste camino, lucharemos en las Asociaciones y Colegios existentes por todo paso adelante en ese sentido. Con la misma óptica, se trata de hacer cumplir los estatutos vigentes y/o reformarlos a la medida de construir verdaderas organizaciones gremiales. En   éste camino y desde ésta óptica impulsamos la sanción gremial y laboral a todos aquellos colegas que rompen la disciplina violando denuncias de convenios, o que pactan a espalda de los centros de trabajo convenios particulares con las obras sociales.

f) Planteamos el estudio de todos los convenios firmados, defendiendo el concepto general expresado en los puntos anteriores. También planteamos estudiar las inversiones, bienes y emprendimientos realizados por nuestras organizaciones gremiales ( inmuebles, campings, sanatorios, mutuales, centros ambulatorios, etc. ), apuntando a que, en base a un criterio autenticamente cooperativo, sean herramientas de trabajo, cultura y esparcimiento del conjunto de los afiliados, fortaleciendo los lazos de solidaridad colectiva. En tal sentido, propugnamos dar vida real a lo proclamado en muchos programas y estatutos, respecto a la conformación de los cuerpos de delegados de profesionales, tanto a partir de los grandes hospitales como de los consultorios de barrio.

 

Este folleto es el resultado de una elaboración colectiva. Su financiación  

sólo puede verse satisfecha con la colaboración voluntaria del lector. Esperamos tu aporte.

 

Las discusiones que dieron lugar a la formación de la Corriente " Trabajadores de la Salud " y a la edición de éstas Pautas Programáticas, culminaron en vísperas del 24 de Marzo, a 20 años del golpe militar genocida. Vaya pues nuestro homenaje a nuestros colegas desaparecidos y caídos en la lucha por sus ideales, así como a todas las víctimas de la represión. El mejor homenaje es redoblar nuestros esfuerzos militantes contra este sistema opresor, y por la construcción de una alternativa socialista y revolucionaria.

 

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