XIVº Congreso Documento de Base Tesis InternacionalTESIS SOBRE SITUACION POLITICA INTERNACIONAL HACIA EL XIV CONGRESO DEL COMITÉ CONSTRUCTOR POR UN PARTIDO OBRERO REVOLUCIONARIO 1- LA ECONOMIA MUNDIAL MARCHA SOBRE UN CAMINO RECESIVO. LOS BLOQUES IMPERIALISTAS SE REACOMODAN EN ARAS DE UNA NUEVA RECOLONIZACION DEL MUNDO. EL IMPERIALISMO, EMPUJADO TRAS LA RECONVERSION CAPITALISTA DE LA EX URSS, CHINA Y EUROPA ORIENTAL, AVANZA EN FORMA CRIMINAL CONTRA LOS PUEBLOS DEL MUNDO ENTERO. A PESAR DE TODO, LAS MASAS CONTINUAN RESISTIENDO COMO MEJOR PUEDEN ESTA OFENSIVA. Los principales voceros del imperialismo como el New York Times y el Washington Post, ya advierten a sus inversores de que se termina un período floreciente de la economía yankee y se ingresa a otro, el cual estará marcado por el retroceso y la recesión económica mundial. Es que el motor del capitalismo mundial, EE.UU. transita hacia una desaceleración de su crecimiento, repercutiendo así en su capacidad para continuar usufructuando con su liderazgo mundial, manifiesto actualmente por su hegemonía política y militar en todos los continentes. Tanto en América como en Europa, desde África pasando por Asia y Oceanía, las principales decisiones políticas están supeditadas a la voluntad casi indiscutible del imperialismo yankee. Pero a pesar de la crisis preanunciada por la que deberá atravesar EE.UU., su burguesía imperialista no está dispuesta a rifar su poder, ni mucho menos a relegarlo a manos de otras naciones imperialistas como Japón, Francia o Alemania, quienes ya están preparándose política y militarmente para afrontar los avatares del futuro a corto y mediano plazo. El fortalecimiento de los gobiernos de derecha así lo indica, tal como acaba de ocurrir en Francia con la victoria de Nicolás Sarkozy del derechista “Unión por un Movimiento Popular”, quien ya anunció su plan de gobierno consistente en atacar las conquistas sociales del proletariado galo. A ello se suma el sostenimiento político de la burguesía rusa, a cuyo frente el régimen de Putin disputa el control sobre los territorios que formaron parte de la extinta URSS y los países de Europa del Este como Polonia, Hungría, la República Checa, Eslovaquia, Rumania, Albania y otros de menor categoría. La nueva estirpe de los Romanov mira con mucho entusiasmo al sudoeste de su extenso mapa, allí donde está enclavada la nación irania, rica en recursos naturales como el petróleo y el gas que servirán a la hora de hacer frente a la crisis energética global. El crecimiento en importancia de nuevas economías como India, compitiendo por el mercado regional y lo que significa la restauración capitalista en China, son otro de los factores que alterarán a corto plazo el mapa de los mercados. El significado que adquiere una China capitalista en el nuevo reordenamiento de la economía mundial, tanto por su potencial humano como por el desarrollo científico experimentado, serán sin lugar a dudas la vedette de este nuevo proceso de crisis, el cual seguramente alimentará el período de guerras y revoluciones que transitamos. Las aventuras militares del imperialismo yankee y sus aliados más notorios, en primer término el gobierno del Reino Unido de Gran Bretaña, están condenadas al fracaso, lo cual no supone linealmente un triunfo de las naciones oprimidas. Palestina, Afganistán, pero especialmente Irak, marca la tendencia a un estancamiento militar y por ende político de las apetencias imperialistas al no poder doblegar por la fuerza la resistencia que ofrecen las masas ante la ocupación y las matanzas indiscriminadas a las que son víctimas. Los ejemplos citados no deben confundirse ni compararse con el fenómeno que significó Vietnam en tanto derrota completa del gran capital, pero tampoco estamos en presencia de un imperialismo que arrasaba todo a su paso apropiándose de Filipinas, invadiendo Nicaragua o la República Dominicana a su antojo. Si bien la correlación de fuerzas entre las clases favorece a la burguesía mundial, especialmente luego de lo que significó la restauración capitalista en la ex URSS y ahora en China, tal ventaja no implica una categórica derrota para las masas, que a pesar de su desorganización política e ideológica continúan resistiendo la ofensiva del gran capital, tanto en las naciones coloniales como en las propias metrópolis imperialistas. Las luchas de los explotados así lo atestiguan, pero sin embargo y en esto debemos ser claros, la propia crisis económica alienta la lucha ínter imperialista entre los diferentes bloques, empujándolos a lidiar entre sí por el control de los mercados y la obtención de una mayor plusvalía que les permita continuar explotando al proletariado y al resto de las clases oprimidas de la ciudad y el campo. Esta disputa por el mercado mundial y la supremacía política conlleva inexorablemente a acrecentar los roces entre las naciones, recreando u oxigenando fuertes tendencias chauvinistas, los nacionalismos y patriotismos estériles al servicio de las burguesías en desmedro de los intereses de clase de los trabajadores. Asistimos por lo tanto a un “nuevo” capítulo de recolonización del mundo oprimido y con él, al decir de Lenin, a presenciar una época de “guerras y revoluciones”. (*1) 2- CLAUDICACION Y BANCARROTA POLITICA DE LAS BURGUESIAS NACIONALES A LA HORA DE HACER FRENTE Y LUCHAR CONTRA LA OPRESION DEL GRAN CAPITAL IMPERIALISTA. NUESTRA TACTICA DEL FRENTE UNICO ANTIMPERIALISTA Y SU RELACION DIALECTICA CON LA REVOLUCION PERMANENTE. La burguesía nacional es una clase semi opresora del proletariado, al mismo tiempo que es semi oprimida por el imperialismo, es decir, esta clase social llegó tarde al reparto de las riquezas mundiales, simplemente porque su parto se demoró en la historia a la espera de ser engendrada como clase a partir de la colonización imperialista. Este es el motivo fundamental por el cual las burguesías nacionales -sin excepción-, dieron a luz sin conocer los orígenes y placeres del propio sistema capitalista, debiéndose conformar con ser una clase social tributaria del gran capital imperialista. Por decirlo de otra manera, las burguesías nacionales solamente pudieron conocer la decrepitud del sistema político y social reinante. Esta particularidad no quita que esta clase social sea explotadora de su propio proletariado, y que en la disputa por la tasa de ganancia y la obtención de plusvalía tenga roces con el imperialismo. La historia está plagada de roces de esta naturaleza, llegando a producirse incluso confrontaciones de este tipo en el terreno militar, como por ejemplo la Guerra por el Canal de Suez, Malvinas, Irak e innumerable cantidad de ejemplos en este sentido. El nacionalismo de contenido burgués por lo tanto, en las naciones oprimidas por el imperialismo, es el principal obstáculo político a remover de cara a la construcción de un partido obrero revolucionario. La propia historia se ha encargado en demostrar la cobardía de las burguesías nacionales a la hora de oponerse firme y decididamente contra los intereses del imperialismo. En los tres casos que citamos anteriormente como ejemplos de enfrentamientos armados contra los ejércitos imperialistas, las respectivas burguesías no solamente demostraron cobardía y falta de decisión política para enfrentarse al amo imperialista y derrotarlo, sino que además, hoy día son sumisos aliados políticos, económicos y militares del gran capital. Nos referimos a las burguesías nacionales de Egipto, Argentina e Irak. Es más, en el caso de Argentina, de las principales 500 empresas del mercado, las ¾ partes de ellas están en manos extranjeras, lo cual revela hasta que punto la burguesía nacional, lejos de desaparecer como clase social, se ha vinculado como socio menor al capital financiero internacional, o como en el caso del demagogo populista de Venezuela, el Señor Chávez, lejos de estar enfrentado al imperialismo yankee, lo ha transformado en su principal mercado exportador de petróleo. Mientras un sector de la burguesía venezolana hace suculentos negocios con el imperialismo y se llena los bolsillos a más no poder, el proletariado y el pueblo de Venezuela no reciben en forma equitativa ni un sólo centavo de las ganancias de la exportación del crudo, a pesar de que en dicho país el gobernante dice avanzar hacia un nuevo socialismo!. En la Argentina de Kirchner la política social y económica profundizan la dependencia, se reprime la protesta en todos los frentes y se persigue y encarcela a los luchadores obreros y populares. En Egipto, el gobierno de Osni Mubarak es un sólido aliado del sionismo, siendo cómplice de esta manera de la represión y matanza que sufre el pueblo palestino. Esta es la conducta de las burguesías nacionales, y así podríamos seguir dando ejemplos en forma incansable. Pero cuando hablamos de la burguesía nacional como clase y obstáculo político a superar hasta removerla definitivamente, hablamos de la necesidad de una revolución social y no de mero reformismo dentro del sistema político. Hablamos de la necesidad de poner los medios de producción bajo el control obrero y al servicio del pueblo para comenzar a satisfacer sus necesidades más elementales y ponerle fin así al hambre, la enfermedad, la falta de viviendas, de educación, etc., Para ello, el proletariado como clase social minoritaria que es (consecuencia de la ausencia de una política de industrialización que le hubiera podido dar vida en términos cuantitativos), se verá obligado a realizar alianzas con otras clases oprimidas de la ciudad y el campo en la proyección de poner en pié un Frente Único Antiimperialista, donde estará obligado a afrontar el desafío de liderar con su Programa al resto de las clases, en la perspectiva estratégica de la Revolución y la Dictadura del Proletariado, tal como desarrollan teóricamente las Tesis Generales sobre la Cuestión de Oriente a las cuales adherimos. La necesaria unidad de las clases oprimidas de la ciudad y el campo (porque representan la mayoría de la población del país) bajo la dirección programática del proletariado concentrado en su Partido Revolucionario, constituye el ABC de la acción revolucionaria a desarrollar en nuestros países, y concretamente en el nuestro, transformándose esta acción en una clara demostración de la existencia de unidad dialéctica entre las Tesis Generales de Oriente (del Frente Único Antiimperialista), con la Teoría de la Revolución Permanente que postula al proletariado como clase dirigente de la revolución socialista. (*2) 3- DEBILIDAD POLITICA Y ORGANIZATIVA DEL PROLETARIADO MUNDIAL COMO CONSECUENCIA DIRECTA Y OBJETIVA DE LA AUSENCIA DEL PARTIDO PROGRAMA, DE LA CUARTA INTERNACIONAL COMO ESTADO MAYOR DE LA CLASE OBRERA INTERNACIONAL. RECONSTRUIRLA ES LA TAREA CENTRAL DE NUESTRA PEQUEÑA ORGANIZACIÓN. La caída de la Unión Soviética, junto a la restauración capitalista en Europa del Este, China y Vietnam, han dado nuevos bríos a la vorágine imperialista con la consecuente superexplotación y barbarie que ello implica para las masas. Como decíamos anteriormente, si bien no nos encontramos en un estadio de derrota plena y por lo tanto de retrocesos históricos para la clase obrera mundial, la correlación de fuerzas por los hechos mencionados anteriormente la debilitó profundamente, generando especialmente en su vanguardia, desconfianza no sólo en sus propias fuerzas, sino también en los métodos de movilización y acción directa con los que históricamente el proletariado arrancara sus mayores conquistas a la burguesía y el gran capital, desde aquellas minúsculas reivindicaciones ligadas al salario, horas de trabajo, salubridad laboral, etc., a la mismísima revolución social en la Rusia zarista!. Este es un problema fundamental, y salta a la vista en primera instancia cuando discutimos con compañeros que discrepan con nosotros en cuanto a la forma de organizar a la clase y los métodos de lucha que debemos aplicar. El revisionismo del marxismo y el reformismo pequeño burgués entorpecen permanentemente con sus discursos pacifistas y capitulaciones políticas las francas posibilidades de triunfo que posee el proletariado en nuestros días, ya que a pesar de su debilidad organizativa, no le permiten aprovechar siquiera las fisuras y disputas que se producen en el vientre de un enemigo de clase para nada hermético ni homogéneo como lo es la burguesía. De esta manera colaboran en el status quo o impasse que el imperialismo requiere a la hora de recomponer sus fuerzas y salir nuevamente al ataque. Esto se ve en cada lucha, en cada conflicto, en cada guerra, o incluso, lo hemos visto en medio de procesos revolucionarios en donde la clase obrera fue traicionada por sus direcciones reformistas. El stalinismo, lejos de haber desaparecido, y a pesar de todas sus crisis, continúa emponzoñando la conciencia de las masas, conduciéndolas tras algún burgués “revolucionario” o al menos progresista. La socialdemocracia, ya podemos señalarla como parte del aparato imperialista que oprime a las masas puesto que dejó de moverse en términos de mediador o Bonaparte, para hacerlo decididamente como brazo ejecutor de los intereses del capitalismo mundial. La socialdemocracia participó directamente en todos los campos de batalla contra el proletariado, y aunque hoy podamos verla en retirada, no dudemos un instante que estará preparándose para socorrer, cuando la situación lo requiera, a la derecha más reaccionaria que tomará las riendas en el viejo continente. Ese es el papel y no otro que les cabe desempeñar de ahora en más a los socialdemócratas franceses, ingleses y alemanes. Pero mientras estos hechos se producen vertiginosamente, el reagrupamiento de la vanguardia en términos revolucionarios es todo lo contrario, o a mejor decirlo, la izquierda en general continúa fracturándose sin claridad política ni programática, primando más razones que entremezclan el sectarismo con el oportunismo. Otrora organizaciones que reunían en su seno a miles de valiosos y valientes militantes, hoy se han convertido en organizaciones fantasmas. Por consiguiente, la principal tarea de quienes pretendan desempeñar un trabajo revolucionario, debe apuntar a adquirir la necesaria claridad programática que persiga el reagrupamiento en términos de Partido Político. León Trotsky se cansó en señalar luego de su larga experiencia militante como revolucionario marxista, de que el Partido es en definitiva el Programa. Partido y Programa deben marchar indisolublemente ligados entre sí en pos del reagrupamiento de la vanguardia, tanto de aquella que frustró sus expectativas ante el oportunismo sectario de los revisionistas del marx leninismo trotskismo, como de aquellos nuevos jóvenes que despiertan a la conciencia de clase y buscan infatigablemente una salida revolucionaria ante la opresión y la barbarie capitalista. Este trabajo debe es el prioritario para nuestra pequeña organización, y así lo hemos realizado contactándonos con diversos grupos internacionales cuyo balance, deberá ser abordado correctamente por nuestro próximo Congreso a los fines de superar posibles errores y continuar avanzando en la ardua tarea de reconstruir la Cuarta Internacional, ya que nuestro programa y la lucha de clases así nos lo exigen. (*3) APROXIMACIONES PARA UN ANALISIS, O CONCLUCION PROVISORIA PARA MEJOR COMPRENDER LA SITUACION POLITICA INTERNACIONAL Y LA NECESIDAD DE CONSTRUIR EL PARTIDO MUNDIAL DE LA REVOLUCION PROLETARIA.
Los acontecimientos históricos para los marxistas tienen que ver con una sucesión de determinadas situaciones o hechos, en relación a la causa y efecto que los potencia y con la dialéctica que los alimenta para existir o condena a morir. Por esto mismo, analizamos la crisis política y económica de la burguesía mundial en relación a la crisis de dirección revolucionaria del proletariado. Ninguno de los dos análisis puede ni debe hacerse por separado, ya que si lo hiciéramos estaríamos alimentando desviaciones que nos conducirían irremediablemente a tener que sostener artificialmente posiciones rayanas al exitismo o derrotismo políticos. Muchos grupos, partidos y organizaciones que se reclaman marxistas han caído profusamente en este grosero error al analizar en forma separada la realidad social y política que los rodea. En primer lugar, debemos decir que la burguesía imperialista, al igual que las burguesías nacionales, lejos están de ser heridas de muerte por el proletariado. Por el contrario, el proletariado se encuentra más cerca de terminar asfixiado y sumergido dentro de la tina podrida del imperialismo, de no remediar cuanto antes la crisis de dirección que lo afecta. A pesar de las luchas de resistencia acaecidas a lo largo y ancho de nuestro planeta, el imperialismo logra imponer su dominación de clase al proletariado. Los empantanamientos bélicos que sufre por ejemplo en Medio Oriente, no deben ser confundidos por derrotas definitivas. En este mismo momento sus fuerzas se reagrupan para volver a descargar sus garras contra los explotados, contando para ello con la valiosísima colaboración regional de las burguesías nacionales árabes. Su propia crisis lo empuja a la búsqueda de controlar los mercados, viejos como nuevos, chocando entre sí las diferentes fracciones imperialistas. Estas fracciones, a las que se suman la china, rusa e india, se preparan para la guerra, y son consientes de ello. No decimos con esto que ya la habrá, pero sí remarcamos que es la tendencia hacia donde marcha la humanidad de no superar a sus direcciones traidoras y derrotar al imperialismo. Podemos echar una simple mirada a los gastos para la defensa de los países imperialistas para darnos cuenta que dichos gastos no están dirigidos a mantener el control sobre sus colonias. Por ello, podemos afirmar que la humanidad está muy lejos aún de afirmar que conoció la mayor de las barbaries generadas por el capitalismo, simplemente, porque éstas aún no las ha producido. Con toda la tecnología militar que desarrolló el imperialismo durante estas últimas décadas, los efectos destructivos de lo que fueran la primera y segunda guerras mundiales definitivamente quedarán opacados por la oscuridad del hongo nuclear. Esto puede evitarse, en la medida que el proletariado y los cientos de millones de explotados tomen en sus propias manos la resolución de los problemas que lo aquejan. No hay otra salida, no hay ningún otro camino alternativo. Los antiguos romanos acuñaron la célebre frase de que “todos los caminos conducen a Roma”, nosotros, los marxistas revolucionarios decimos que solamente existe un solo camino para obtener la liberación social y política de los explotados, y no es otro que el de la revolución socialista, y para alcanzarla no basta con discursos. La tarea que tenemos por delante exige de la militancia más conciente, porque será a partir de dicha conciencia la nutriente a partir de la cual nos alimentaremos para llevarla adelante. ¡Manos a la obra! Tomás Murúa, 9/7/2007 Notas y bibliografía propuesta. (*1) Para una mejor comprensión de este capítulo se recomienda leer los Dossier sobre la lucha de clases en Medio Oriente y sobre la restauración capitalista en China, publicados respectivamente en Masas 195 y 202. (*2) Para ayudar a comprender el proceso contrarrevolucionario de las burguesías nacionales, recomendamos leer todas las notas referentes al fenómeno del chavismo en Venezuela y otras relacionadas a la lucha de clases en Bolivia y Medio Oriente, en donde señalamos la claudicación política de las burguesías nacionales, cobijadas detrás de discursos nacionalistas demagogos o de las togas religiosas. (*3) Recomendamos la lectura de todos aquellos documentos que hacen o han hecho a la relación con distintos grupos internacionales, concentrados en boletines internos y también notas expuestas en “Masas” y revistas internacionales. Version Imprimible
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