La Bisagra 8Una nueva edición de la revista de "Trabajadores de la Salud Autoconvocados"Por Trabajadores de la Salud Autoconvocados “La Bisagra” Nº8 de los “TRABAJADORES DE LA SALUD AUTOCONVOCADOS” La bisagra que es punto de inflexión. Que es coyuntura, pero para articular el pasado con el futuro en un presente de lucha. La bisagra que abre puertas, pero que también las cierra a los mercaderes de la enfermedad. La bisagra que se queja ante cada movimiento de las ventanas que nos muestran la cruda realidad, pero que también es capaz de aceitarse para no hacer ruido, para hacer el trabajo silencioso que prepare el mañana. Este material se sostiene con tu colaboración, económica y de corresponsalía. Danos por este ejemplar lo que puedas, y comunicate para mandarnos tu información, noticia u opinión a: turnosalud@yahoo.com A manera de EDITORIAL___________________________ Lucha sindical y lucha ideológico-política en el campo de la Salud En las últimas décadas se ha profundizado el proceso de proletarización entre los profesionales universitarios. Sin pretender bastardear las categorías de clase descriptas y analizadas por el marxismo, nos referimos a que es creciente en este sector de las capas medias urbanas la relación de dependencia bajo distintas formas de salario. Se ha agotado, pues, el viejo régimen de profesional liberal. Se ha reducido a una élite, que, por otra parte, también define su crecimiento económico y consolidación social asumiendo diferentes formas de roles patronales. Es decir, los abogados o médicos prestigiosos ganan más dinero montando una empresa que explota asalariados que por su propio trabajo profesional, por más calificado y bien remunerado que este sea. Si esto sucede en todas las profesiones liberales, en el campo de la salud adquiere proporciones abrumadoras. Sea bajo patronales públicas o privadas, las distintas profesiones del sector multiplican hasta el infinito diversas modalidades de relación de dependencia (abierta o encubierta). No obstante, todavía subyace en gran cantidad de colegas la tradición, emergente del concepto de propiedad privada que supone un título universitario. Las patronales de todo pelaje usan este resabio pequeñoburgués para tratar de encubrir el carácter de asalariados de sus empleados. Esta contradicción entre una práctica real como explotados asalariados, y una falsa conciencia emergente de la tradición y del supuesto privilegio que implica el título universitario, fue adquiriendo en los últimos años una síntesis a favor de la primera de las premisas. Basta pasar revista a los múltiples conflictos del sector salud a lo largo y ancho del país (que tuvieron como eje a los profesionales universitarios), para comprobar que el ser social cotidiano va construyendo una nueva conciencia. Se trata de un proceso no lineal, sino contradictorio. Los mismos profesionales que se autoconvocan en asambleas, eligen delegados, y ponen en pie sindicatos, conservan actitudes corporativas y sectarias respecto a sus compañera/os de trabajo no universitarios (técnicos, enfermeras, mucamas, administrativos, etc.). Como las viejas estructuras heredadas del concepto de la profesión liberal se han mantenido incólumes (los colegios profesionales parecen residuos de un medioevo que se sobrevive), las luchas de los trabajadores de la salud tienen que vehiculizarse, necesariamente, construyendo nuevas estructuras gremiales, o bien sumándose a organizaciones sindicales ya existentes, que los puedan contener. Es que el método de la “autoconvocatoria”, válido para salir a la lucha a partir del bloqueo burocrático y pro-patronal de las organizaciones tradicionales (colegios profesionales, asociaciones e inclusive sindicatos), encuentra su techo justamente con el calor de la pelea. El método asambleario permanente es irreemplazable cuando el auge del movimiento empuja, pero tiende a declinar con el reflujo, por más buena voluntad y militancia activa que tenga la vanguardia natural surgida al calor de la lucha. Aún cuando la mayor parte de estas luchas no fueron derrotadas, sino que más bien se obtuvieron victorias parciales de defensa del salario y de las condiciones de trabajo avasallados por la lógica del capitalismo, existe un peligro de desmoralización cuando comienzan a repetirse convocatorias asamblearias no concurridas, simplemente porque el movimiento de lucha ha pasado su estadío de auge, y vuelve a un reposo más o menos reflexivo, que no corresponde despreciar. Es acá en donde más pesan formas estables, estructurales de organización (mutuales, cajas jubilatorias, colegios, asociaciones, en fin, sindicatos) que sirvan para los “tiempos normales”, y que además preparen para un futuro auge de nuevas luchas. Es ante esta problemática instalada, que se ofrece a los profesionales de la salud un menú variopinto, de conocidas o ignotas organizaciones gremiales. Ante la experiencia ya sufrida con la burocracia, surge también la posibilidad de poner en pie otras nuevas. Se trata de un síntoma confirmatorio de la proletarización antes expuesta, impensable como fenómeno de masas algunas décadas atrás. Esta tendencia a la sindicalización es progresiva, a condición de que no se caiga en una suerte de fetichismo sindical, por el cual “si tenemos alguien que nos defienda” o “chapa gremial” las victorias estarían aseguradas. Pero especialmente en el campo de la salud (lo mismo pensamos que sucede en educación), la lucha no se puede limitar al salario y las condiciones de trabajo, sino a la perspectiva política e ideológica de un plan de salud que se oponga por el vértice a la anarquía y el desorden mercantilista que reina actualmente. Para avanzar en definiciones de este tipo hace falta una maduración política de la vanguardia y de las bases que representa. Esa maduración puede tener su escenario en una estructura sindical (nueva o vieja), pero sería un error exigirle a la misma una homogeneidad de pensamiento respecto a las políticas de salud. Por definición, un sindicato (vales también para otro tipo de organizaciones ya citadas) supone lucha democrática de tendencias y agrupaciones a su interior. La abrumadora mayoría de los profesionales de la salud que han participado activamente en las últimas luchas se han limitado a estar unidos en la pelea por el salario y las condiciones de trabajo (lo que no es poco), pero ni siquiera se plantean como tarea combatir el modelo actual. Peor aún, a la hora de votar en las elecciones generales, la inmensa mayoría de ellos queda atrapada en la polaridad que la burguesía impone como clase, eligiendo al “menos malo” de los candidatos o partidos que forman parte del establishment. Es por todo esto que corresponde construir una AGRUPACIÓN, una CORRIENTE, que tenga pautas programáticas claras (en permanente estado de actualización) y que agrupe unitariamente a quienes estén de acuerdo con ellas, más allá de su militancia partidaria o no. Es decir, que bajo principios anticapitalistas, se avance constantemente en la refutación de la política burguesa para el sector salud, elaborando la salida programática que corresponda a esos principios. Esta solidez teórica y estratégica que pretendemos debe acompañarse de una gran flexibilidad táctica a la hora de la inserción sindical, de los métodos de lucha, de las alianzas con los diversos estratos y sectores con los que nos encontramos en nuestra práctica militante. Nuestra agrupación, “TRABAJADORES DE LA SALUD AUTOCONVOCADOS” (TSA), que se fundara como “CORRIENTE TRABAJADORES DE LA SALUD” (CTS) a mediados de los años 90, no se entiende a sí misma como portadora de la verdad, sino como un eslabón de una cadena a construirse. No formamos una agrupación para encerrarnos en nosotros mismos, sino para confluir con similares esfuerzos que existen a lo largo y ancho del país. Esta nueva edición de “LA BISAGRA” está al servicio de dicho objetivo. También aportamos nuestras “PAUTAS PROGRAMÁTICAS”, así como los múltiples materiales escritos a lo largo de nuestra existencia, todos ellos emergentes de luchas concretas, de una práctica concreta en el campo de la salud. Las páginas están abiertas. Son todas tuyas. Se realizó el Congreso de la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina (FESPROSA) Esta entidad, de reciente inscripción gremial, tiene su base fundamental en la CICOP de la provincia de Buenos Aires. Surgida como una coordinadora interhospitalaria, la CICOP logró recientemente su personería gremial, lo que le permitió respaldar jurídicamente su correcto accionar en defensa de las reivindicaciones de los trabajadores de la salud. En el “Informe de la Presidencia al Primer Congreso” abundan los datos organizativos, que reflejan una desigual inserción nacional de la FESPROSA, así como su proyección internacional. No abundan, en cambio, los planteamientos programáticos en cuanto a salud, a pesar de que su Presidente, Jorge Yabkowsky, fue uno de los primeros en criticar el Plan Federal de Salud del Gobierno Nacional, cuando el Ministerio de Gines González García. Esta ausencia de planteamientos programáticos estratégicos en el Congreso no le impidió al informante un posicionamiento político de expectativa en el “nuevo” Gobierno de Cristina: “La caída de Ginés González García significó no sólo la salida de un hombre sino también la expresión del agotamiento de un modelo de gestión basado en el negocio de la salud, de acuerdo con los grandes propietarios de las clínicas, la burocracia sindical, basado en la redistribución arbitraria de los fondos de la seguridad social y del desprecio tangible a los 100.000 profesionales del sector público en salud. La asunción de Ocaña expresa el agotamiento del modelo Ginés y tiene como contrapartida el fortalecimiento de la organización de profesionales. CICOP, el Sindicato base de Fesprosa de mayor magnitud obtuvo la personería gremial en 2007 a pesar de la férrea oposición de Ginés. En Octubre Fesprosa adquiere su legalidad. Esto cambia el panorama gremial sanitario en la Argentina y la entrevista con Ocaña significa que el poder está empezando a registrar estos cambios. La reunión con Ocaña tuvo la virtud de poner la agenda nacional que plantea la Fesprosa en un marco de visibilidad e interlocución del cual no se puede volver atrás. Repasemos sumariamente lo que llevamos a la reunión: la necesidad de la ley nacional de salud que promueva a la salud como un derecho de ciudadanía inalienable para el conjunto los habitantes de Argentina y que sea garantizado por un sistema nacional. Dentro esta ley nacional de salud una carrera sanitaria que sea un verdadero piso de derechos para los trabajadores de la salud en todo el país” Hablar de “caída” o de “agotamiento” de Ginés es tan exitista, como ingenuo el pretender que una Ley de Salud que beneficie a los trabajadores y el pueblo sea viable con este Congreso. En verdad, Ocaña es tan continuidad de Ginés como Cristina de Néstor. El paso progresivo dado en este primer Congreso refuerza la necesidad de profundizar el debate ideológico y político en el campo de la salud, entendiendo que estamos ante una lucha dura y prolongada contra el mercantilismo en nuestro sector. En Santa Fe surge el SIPRUS: Apoyamos su construcción Basado en un proceso de inscripción gremial de varios años de trámite, el Sindicato de Profesionales Universitarios de la Sanidad (con sede en la ciudad de Santa Fe), empalmó con la riquísima experiencia de los trabajadores de la salud del sur de la provincia (San Lorenzo, Rosario, Villa Constitución, etc.), cuyo plan de lucha jaqueó primero al Gobierno de Obeid, y luego al flamante de Hermes Binner. Con el ya popular nombre de autoconvocados, este sector de la salud pública vehiculizó sus energías en un primer momento a través del amparo gremial de ATE. Sin embargo, por su política de conciliación con el nuevo Gobierno, la conducción encabezada por Acedo y Martínez negaron el amporo gremial a los paros (contra la decisión de una asamblea), lo que empujó a los profesionales a explorar nuevos horizontes. Reiterando su largo prontuario de traiciones, la burocracia de AMRA (Asociación de Médicos de la República Argentina) le dio la espalda a la lucha, pretendiendo luego adjudicarse sus resultados (¡¿?!). En ese contexto se estableció el contacto con la Fesprosa (ver nota aparte), de la cual el SIPRUS pasó a ser estructura sindical de base. Luego de las victorias parciales conseguidas por las medidas de fuerza (pase a planta permanente de cientos de colegas, aumentos salariales, etc.), se ingresó a la fase de organización del sindicato. Se aprobó un manifiesto, se lanzó una campaña de afiliaciones, y se está discutiendo el estatuto de la organización. Este no se limita a la salud pública, sino que también incluye a la privada, que explota diversas formas de relación de dependencia (abierta o encubierta). Al cierre de esta edición, está por realizarse la primera Asamblea Ordinaria en Rosario. Síntesis de nuestra Plataforma en las recientes elecciones de la Caja de Profesionales del Arte de Curar de Santa Fe: Votar por “Trabajadores de la Salud Autoconvocados” es votar en defensa propia: *Contra la espada de Damocles sobre la cabeza de los morosos. *Contra el aumento incesante de los aportes de los activos. *Contra las jubilaciones y pensiones por debajo de la línea de pobreza. *Contra la impunidad dictatorial de un Directorio omnipotente. Por mecanismos democráticos de Asambleas interprofesionales para controlar y decidir. *Contra un sistema electoral proscriptivo y excluyente, en el que los morosos no votan. *Por un sistema jubilatorio basado en la proporcionalidad a los ingresos, donde pongan más los que más ingresos tienen con la profesión. Sobre la base de un haber jubilatorio equivalente a la canasta familiar, que también se jubilen mejor los que más aportaron. *Por la defensa del derecho a jubilarnos a los 60 años con 30 de aportes. *Por un régimen de obra social optativo para los que tienen otra cobertura. Por el armado de un sistema igualitario y de excelencia para todos los profesionales de la salud que quieran optar por él. *Contra la vieja Ley 10419 y su nueva versión, la 12818, que es más y peor de lo mismo. ¡Por otra Ley y otra Caja que no sea más “de currar”! *Por una Comisión Fiscalizadora con poderes de investigación de las fortunas que acumula la Caja del Arte de Curar. ¡Basta de una Caja rica con profesionales pobres! Para Director Titular: Fernando Armas Para Director Suplente: Alcibíades González Para Miembro Titular de la Comisión Fiscalizadora: José Rosenzvit Para Miembro Suplente de la Comisión Fiscalizadora: Edgardo Bonfils Estudio comparado de las elecciones 2006 a la del 2008El primer porcentaje al lado de los votos escrutados es sobre los votos válidos. El segundo porcentaje es sobre el padrón general habilitado para votar. Año Padrón Votos Válidos Concert.Inst. T.S.A. En Blanco Nulos2006 13617 5224 (38,3%) / 2454–46,9%-18% / 1640–31,5%-12% /788–15%-5,9% /211–4%-1,5% 2008 9951 2954 (29,6%) / 1386–47%- 13% / 736 –25%-7,3% /649–22%-6,5% /183–6%-1,7% Consideraciones provisorias sobre los guarismos, como base para un plan de trabajo de Trabajadores de la Salud Autoconvocados 1) Lo primero que salta a la vista es un retroceso global en cuanto al nivel de participación de los afiliados a la Caja habilitados para votar. Esto se expresa claramente en la menor cantidad de votantes, y en el crecimiento de aquellos que lo hicieron en blanco y nulo. Y esto, tanto en términos absolutos como porcentuales. A esto hay que sumarle la depuración de miles de morosos que hizo la burocracia con la nueva Ley. Tenemos, así, un monumento a la irrepresentatividad: el flamante Director electo ha reunido tan sólo el 13% de los votos del padrón habilitado para votar, y sin duda mucho menos si le sumáramos los morosos excluidos. 2) Estos números son contundentes como evidencia de que la abrumadora mayoría de los profesionales de la salud RECHAZAN el actual régimen previsional y de obra social. La nueva Ley, saludada como una suerte de maná benefactor por la burocracia de la Caja, los colegios y asociaciones (Concertación Institucional), ha sufrido una DERROTA en cuanto a la pretensión del oficialismo de ser plebiscitada masivamente. 3) Sin embargo, lamentablemente, ese rechazo se manifestó de una manera creciente en forma pasiva, como una actitud que mezcla indiferencia e ignorancia (crecimiento del no voto) con un repudio individualista contestatario (crecimiento del voto en blanco y nulo). 4) Este fenómeno, más la exclusión de los morosos, limitó las posibilidades para un crecimiento decisivo de nuestro caudal que pudiera derrotar a la burocracia. Basta hacer una cuenta simple (sumar los votos nuestros, con los blancos y nulos) para demostrar la viabilidad de ganar las elecciones en la Caja. En las anteriores también, pero particularmente en esta elección, nuestro enemigo fundamental no fue tanto la burocracia (que con todo el aparato, retrocede incluso en su capacidad de convocatoria), sino la enorme masa de profesionales, que repudia a la Caja, pero que no conseguimos atraer. 5) Nuestro caudal retrocedió (en términos absolutos y porcentuales) afectado sin dudas por la exclusión de los morosos. Este retroceso no fue en beneficio de Concertación Institucional, sino, insistimos, del voto en blanco o nulo. De todos modos, mantenernos en un 25% de los votos válidos, por debajo de la última elección, pero por encima de muchas anteriores, es una ratificación de que somos una tendencia real, consecuente y genuina entre los profesionales de la salud. Y esto sin aparato alguno, con una campaña realizada exclusivamente a pulmón. 6) Pero esta constatación debe ser interpretada tan sólo como una buena base para seguir trabajando con mayor profundidad. Organizar en cada profesión el sector correspondiente de TSA; poner en pie nuestro corriente en Jubilados; tener en cada lugar de trabajo un referente; construir una corriente de oposición seria en cada colegio, sindicato o asociación, para luchar por su conducción (como lo hacemos en la Caja); regularizar la publicación de “La Bisagra”; en fin, multiplicar los esfuerzos de todos para crecer como colectivo. Estas son las tareas por delante ¡Manos a la obra! Fernando Armas, futuro Director de la Caja, seguramente en la próxima... Pd: Quiero agradecer y reiterar mi compromiso de lucha con todos los que votaron por TSA, y especialmente a quienes, en buen número, participaron activamente, difundiendo nuestra plataforma y votos, concurrieron como fiscales al escrutinio, aportaron algunos pesos a la campaña, en fin, hicieron lo que pudieron para apoyar. A LAS ODONTÓLOGAS Y ODONTÓLOGOS DE LA PROVINCIA DE SANTA FE
La Lista Dignidad, Unión y Participación agradece a los colegas que apoyaron a nuestros candidatos y nuestras propuestas para el cambio en las elecciones de Consejo Asesor del Colegio de Odontólogos. Queremos compartir algunas reflexiones.
Los números: · Votó el 70 % de los Colegiados del Depto Rosario · La lista oficialista obtuvo el 45,9 % del padrón. (primera minoría) · La Lista Dignidad obtuvo el 21% del padrón (segunda minoría) · 276 tachas tuvo la lista oficial, sólo 15 la Lista Dignidad. La campaña: · Nuestro local de reunión fue violentamente asaltado, constando la respectiva denuncia a la Policía y comunicación al Colegio. · La publicidad de nuestras propuestas para el cambio fue destruída en la Facultad de Odontología por dos candidatos de la lista oficial. · Constatamos temor a represalias por parte de los jóvenes colegas. · La Junta Electoral fue integrada por integrantes de la directiva saliente que a la vez eran candidatos de la lista oficial, hecho insólito en democracia. · Nuestra propaganda fue financiada por el aporte de los integrantes de la Lista.
El régimen electoral
· debe ser modificado sustancialmente ya que no es democrático pues no contempla la representación proporcional. Nuestra Lista obtuvo poco menos de la mitad de los votos de la primera minoría y no logró un solo representante. En los Departamentos del resto de la circunscripción con 250 votos eligieron 28 Consejeros. Nosotros con 436 votos ninguno. La primera minoría (Integración) con 975 votos eligió 9 Consejeros. Hay que democratizar el Colegio, en la próxima elección no puede repetirse esta vergüenza.
Unirse para durar
· La lista oficial contó con candidatos provenientes de distintos grupos de poder, reunidos para evitar cambios en el Colegio, pero con profundas diferencias en su seno, como lo demuestra los centenares de tachas que cosecharon. Esta vez lograron más votos a través de un aparato avezado en la gestión electoral .
Dignidad, Unión y Participación
· Intervino por primera vez en 2005, en esta oportunidad se amplió la composición de la Lista , expresando la unidad por el cambio desde diferentes sectores del pensamiento gremial y político. Jóvenes y veteranos representativos de un accionar desinteresado y consecuente. Dejamos a un lado diferencias y privilegiamos la voluntad común de cambiar a nuestro Colegio. No estamos de acuerdo que los candidatos deban representar a instituciones, menos aún a las públicas como la Facultad , que la sostiene el pueblo y debería dar el ejemplo de democracia.
Estamos satisfechos con los resultados. El apoyo a nuestras propuestas seguirá encauzándose en un movimiento para el cambio y deberá ser tenido en cuenta por las nuevas autoridades.
La Odontología argentina
La odontología sufre la crisis como los demás profesionales de la salud, se siente marginada de un crecimiento del país en el que la superación del actual sistema sanitario parece no estar en la agenda. Crecen las reservas monetarias pero ni se habla de un sistema de salud que abarque a toda la población, que se sirva de nuestra profesión garantizándole condiciones dignas de trabajo y justa remuneración a sus esfuerzos
Las elecciones pasan y los problemas quedan.
La Plataforma de Dignidad, Unión y Participación servirá de base para que continuemos trabajando y organizando a los profesionales por sus derechos inalienables puestos al servicio de la salud popular.
LISTA DIGNIDAD, UNIÓN Y PARTICIPACIÓN DEL COLEGIO DE ODONTÓLOGOS Informes y adhesiones: Teléfono: 0341- 463 5305 – E-mail: alcibia@arnet.com.ar ___________________________________________________________________________________ El medicamento y la salud pública. Todos conocemos que un sistema de salud pública, para lograr su objetivo social, necesita del correcto desempeño de sus cuatro pilares fundamentales: hospitales, profesionales, medicamento y administración. Cada uno de ellos es irremplazable y su interdependencia es indispensable. Ahora bien, ¿Qué ocurre cuando un gobierno se enfrenta a problemas tales como: la imposibilidad de financiar sectores que, por deber adquirido, tiene que mantener? Vamos por partes. Supongamos que vivimos en una ciudad donde existe un sistema de salud pública. Bien, supongamos que es así, que existe, y que lo debemos todo gracias a que su municipio acepta el deber de brindar a sus pobladores -y contribuyentes- la posibilidad de acceder a su sistema sanitario de manera totalmente libre. Hasta ahí todo bien. Todo más que bien hasta que, la supuesta ciudad y su municipio, caen en un supuesto mal momento económico y se quedan sin la posibilidad de seguir asistiendo áreas como (sorpresa) la salud pública. Claro, para el colmo de males, es un área que no le reporta absolutamente ningún rédito económico y que carece de toda posibilidad de auto-mantenerse. Pero entonces, ¿cómo afronta el problema? Ahora hagamos el ejercicio de imaginarnos que es un juego de mesa y de que somos ese municipio. Aplicamos una política de salud pública, de la cual hicimos campaña en su momento. Política que nos trajo muchos beneficios electorales; nos hicimos cargo de ella y la convertimos en uno de nuestros estandartes más importantes de nuestra campaña electoral. Nos fue bien, y ahora, por esas vueltas malditas de la ruleta, estamos en bancarrota. De aquí en adelante ya se podrán dar cuenta que no tenemos muchas opciones. ¿Qué hacemos? Si, exacto, debemos aplicar los famosos “recortes”. ¿Recortes? ¡Todo esto era para decirnos que lo que ya sabemos…! Tranquilos que a partir de aquí prometo ir redondeando. El problema es que, en nuestro “juego de la vida imaginario”, llegamos a instancias de tener que recortar más de lo que queríamos. Ya veníamos afectando al sector de salud pública, pero claro, con quitar horas extras y ahorrar en servicios de terceros no alcanza. ¿Qué hacemos entonces? ¿Por donde podemos seguir tijereteando? Las opciones son cada vez menos y nos preguntamos: ¿Cuál de los cuatro pilares fundamentales -aquellos de los que el sistema de salud depende- no tiene voz para quejarse? Responda sin leer el título de la nota. Por Giovanni Scarfó giovanniscarfo@gmail.com Consulta médica domiciliaria para las empresas de emergencias y urgencias: precarización laboral al palo Recuerdo que en la entrevista para mi ingreso, se me insistió con la necesidad de que los médicos domiciliarios (MD) tomáramos puntualmente nuestras guardias fijas en la semana, llegáramos al domicilio con celeridad , pulcramente vestidos con el uniforme de la empresa y con la tarjeta de identificación de la misma. Luego me mandaron a la planta alta para firmar el contrato donde especificaba que era un locador de servicios sin ningún tipo de dependencia, que el servicio no tenía ningún tipo de responsabilidad por las eventuales malas praxis que realizara ni con accidentes de tránsito que pudiera sufrir. Tiempo después el gerente nos dio una charla sobre la necesidad de que los MD nos pusiéramos la camiseta de la empresa y saliéramos a promover la afiliación a la misma, por cada tarjeta de nuevo socio entraríamos en un sorteo de entradas al cine y cenas. Fuera de lo patético de la anécdota, los trabajadores médicos de las diferentes empresas comparten una realidad común: son empleados en negro con relación de dependencia encubierta. Los motivos empresariales son claros: ahorro de aportes previsionales, vacaciones, aguinaldo, salario familiar,obra social, licencias por enfermedad y maternidad. Sumemos también ahorro de costos en atender una demanda variable. Por ejemplo durante el pico invernal de consultas en vez de contratar refuerzos con beneficios sociales, se contratan "locadores de servicios" a mansalva, total se paga por consulta y a la empresa no le significa ninguna diferencia tener 20 o 50 médicos en la calle. Cualquier estudiante de márqueting nos explicará los beneficios en la satisfacción del cliente que representa la pronta atención. Total después se autorregula con la gente que va renunciando por el bajón del numero de visitas ( por lo tanto de remuneración) y ante el malestar de los médicos se ajusta un irrisorio aumento del valor de la consulta y algún premio por productividad (léase hacer mas horas). Este sistema no se perpetúa por casualidad , es necesaria la complicidad de un Colegio Médico y un Sindicato (AMRA). Un Colegio de Médicos cuya concepción de la deontología se limita a exigir tener la cuota al día para otorgar los Certificados de idoneidad profesional . Pero mira sistemáticamente para otro lado a la hora de denunciar el trabajo en negro en el ámbito público y privado y en sancionar a los médicos explotadores de colegas. El AMRA no es una mera burocracia impotente. La dirigencia de AMRA es directamente cómplice al boicotear las luchas que han emprendido los trabajadores de la salud (baste recordar su participación los conflictos municipal y provincial del año pasado, Ecco S.A., etc). Esto no es más que el resultado lógico de un sindicato sostenido por una gerenciadora de servicios médicos, la Asociación Médica de Rosario íntimamente ligada al poder político y a las patronales de la salud privada. Pero no nos engañemos, la principal responsabilidad pasa por nosotros mismos. La pauperización del sector profesional no es algo agradable de aceptar y menos aún que uno es un empleado en negro. Especialmente cuando se es producto de un sistema de formación de pre y post grado orientado a la producción de mano de obra con ínfulas de reyes y sueldos de bufones. Pero nadie realiza ejercicio liberal de la medicina enfundado en un uniforme y cumpliendo horarios fijos durante años. Organizarnos en torno a un programa de defensa del salario y blanqueo laboral es la tarea por delante. JAVIER RUIZ SILVA ______________________________________ ¿4 ENFERMEROS POR CADA MEDICO? Según dicen “los que saben”, en nuestro país estarían faltando alrededor de 40 mil nuevos enfermeros para cubrir las necesidades del cuidado de las personas y la comunidad. Esta cifra surge de la relación que según, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en un análisis sobre “La enfermería en la región” y apoyándose en un estudio del Banco Mundial, debería haber cuatro enfermeros por cada médico. Si bien el estudio de la OPS data del año 1992, algo anticuado y hasta pasado de moda, lo cierto es que el Ministerio de Salud en Argentina que preside la Licenciada (en Ciencias Políticas) Graciela Ocaña reflota esta cuestión planteando que será labor del mismo, agilizar la salida al mercado laboral de un mayor número de enfermeros. El objetivo: compensar la falta de enfermeros en el país, en donde la proporción actual es de cuatro médicos por cada enfermero, hasta llegar a las metas que propuso la OPS. La estrategia que estaría elaborándose en los pasillos del ministerio sería reducir el cursado de la carrera de enfermería, acortando así los planes de estudio. Objetivamente esta metodología conlleva a disminuir el potencial y la calidad profesional de nuestra disciplina, desjerarquizándola respecto a las demás ciencias médicas. La pregunta que nos hacemos o le hacemos a Ocaña, es ¿en función de qué plan nacional de salud están faltando enfermeros, o acaso no será que sobran médicos en el país? y así podríamos seguir trazando conjeturas, sobre la distribución y concentración territorial de los profesionales, cuántos se dedican a APS, cuántos pertenecen al subsector público, obviamente preguntas cuya resolución compete al Ministerio de Salud y una clara política para el sector, hoy día totalmente huérfano de respuestas y soluciones. Ya dijimos en otras oportunidades que no puede pedírsele “peras al olmo”, cuando lo que importa y está en juego no es precisamente el cuidado de la salud de la población, sino garantizar las enormes ganancias de un puñado de capitalistas que hacen de la enfermedad su gran negocio. Las políticas de salud en nuestro país apuntan a este último objetivo, donde ya vimos cómo del erario público se evita la quiebra de importantes centros de salud y obras sociales de carácter privado. Para decir cuántos enfermeros, médicos y otros profesionales de la salud hacen falta, primeramente debe bosquejarse un PLAN UNICO NACIONAL DE SALUD, que contemple como mínimo las necesidades más elementales insatisfechas de nuestra población, para ir avanzando hacia la gratuidad en la atención sanitaria para todos, y no como ocurre hoy en día que se marcha hacia la concentración del sector a manos como dijimos, de un puñado de vivos, verdaderos mercaderes de la enfermedad y la muerte. Adrián de Paúl, enfermero Policlínico PAMI 2 de Rosario. .
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