Comentario sobre cine: The ReaderUna excelente película que muestra el lugar del amor y de la literatura en la redención humana.Por Fernando Armas CINE: “The Reader” (“El Lector”) Por Fernando Armas Drama. Coproducción germano-norteamericana. Con Kate Winslet y Ralph Fiennes. La historia de “The reader” comienza en Alemania, después de Ella inicia al adolescente en la sexualidad, a la manera de aquella célebre película “Verano del Hanna desaparece sorpresivamente. Años después los amantes se reencuentran, sin econtrarse: Michael, estudiante de Derecho, se sorprende al verla como acusada en un juicio por crímenes de guerra. Ahí se entera que Hanna había sido cancerbera de un campo de concentración. Durante el proceso, Michael comprende por qué su ex amante sólo escuchaba (con devoción) sus lecturas: era analfabeta. Sin embargo, la acusada prefiere no pasar por la vergüenza de serlo, autoacusándose de haber sido autora de un documento que la incriminaba como principal responsable, entre varias de sus pares, de una masacre de judías. La película alcanza a partir de la sentencia (cadena perpetua) su mayor ritmo y profundidad: casi muerta en vida, Hanna resucita cuando comienza a recibir cassettes de “su niño” grabados con sus relatos de clásicos de Las escenas donde se combinan Michael grabando y ella escuchando alcanzan una dinámica y una riqueza, sólo superada por aquellas en las que se muestra el salto cualitativo que da Hanna en la cárcel: solita, con los cassettes y libros que saca del penal, aprende a leer. El papel transformador del amor opera en toda su magnitud, pero la historia que marca a cada uno, pone los límites a la entrega amorosa. Michael, ya acomodado abogado, divorciado y con una hija, no sabe qué hacer ante la libertad anticipada de Hanna. Se debate ante un dilema insoluble, entre aquel amor iniciático que fue, y la decrepitud actual de su ex amante, agravada por ser una criminal de guerra. Hanna, que evidencia durante todo el juico haber sido una atrasada mujer que cumplía con su deber, instrumento de un régimen que naturalizaba el genocidio, no sabe tampoco qué hacer con su libertad. La pila de libros que le habían enseñado a leer es la escalera para la horca en su calabozo. “The Reader” propone una mirada inteligente, acerca de lo relativo del transcurrir humano. La “criminal de guerra” bien puede ser un chivo expiatorio para una “democracia” que, en su propia génesis, también tiene las manos manchadas de sangre. La “criminal de guerra” también puede amar, humanizarse a través de la literatura, pero no puede desandar la historia que la condena. Michael tampoco puede escapar a su “Verano del (*) “Verano del 42”: Célebre película norteamericana de la década del 70. Un adolescente ayuda a una bella y joven mujer que lo dobla en edad (la actriz es Jennifer O`Neill) en trabajos de la casa. En una de sus visitas, ella recibe la noticia de la muerte de su marido en la guerra. El niño se hace hombre, y la contiene desde el amor. Ella se hace madre y amante al mismo tiempo. CINE: “The Reader” (“El Lector”) Por Fernando Armas Drama. Coproducción germano-norteamericana. Con Kate Winslet y Ralph Fiennes. La historia de “The reader” comienza en Alemania, después de Ella inicia al adolescente en la sexualidad, a la manera de aquella célebre película “Verano del Hanna desaparece sorpresivamente. Años después los amantes se reencuentran, sin econtrarse: Michael, estudiante de Derecho, se sorprende al verla como acusada en un juicio por crímenes de guerra. Ahí se entera que Hanna había sido cancerbera de un campo de concentración. Durante el proceso, Michael comprende por qué su ex amante sólo escuchaba (con devoción) sus lecturas: era analfabeta. Sin embargo, la acusada prefiere no pasar por la vergüenza de serlo, autoacusándose de haber sido autora de un documento que la incriminaba como principal responsable, entre varias de sus pares, de una masacre de judías. La película alcanza a partir de la sentencia (cadena perpetua) su mayor ritmo y profundidad: casi muerta en vida, Hanna resucita cuando comienza a recibir cassettes de “su niño” grabados con sus relatos de clásicos de Las escenas donde se combinan Michael grabando y ella escuchando alcanzan una dinámica y una riqueza, sólo superada por aquellas en las que se muestra el salto cualitativo que da Hanna en la cárcel: solita, con los cassettes y libros que saca del penal, aprende a leer. El papel transformador del amor opera en toda su magnitud, pero la historia que marca a cada uno, pone los límites a la entrega amorosa. Michael, ya acomodado abogado, divorciado y con una hija, no sabe qué hacer ante la libertad anticipada de Hanna. Se debate ante un dilema insoluble, entre aquel amor iniciático que fue, y la decrepitud actual de su ex amante, agravada por ser una criminal de guerra. Hanna, que evidencia durante todo el juico haber sido una atrasada mujer que cumplía con su deber, instrumento de un régimen que naturalizaba el genocidio, no sabe tampoco qué hacer con su libertad. La pila de libros que le habían enseñado a leer es la escalera para la horca en su calabozo. “The Reader” propone una mirada inteligente, acerca de lo relativo del transcurrir humano. La “criminal de guerra” bien puede ser un chivo expiatorio para una “democracia” que, en su propia génesis, también tiene las manos manchadas de sangre. La “criminal de guerra” también puede amar, humanizarse a través de la literatura, pero no puede desandar la historia que la condena. Michael tampoco puede escapar a su “Verano del (*) “Verano del 42”: Célebre película norteamericana de la década del 70. Un adolescente ayuda a una bella y joven mujer que lo dobla en edad (la actriz es Jennifer O`Neill) en trabajos de la casa. En una de sus visitas, ella recibe la noticia de la muerte de su marido en la guerra. El niño se hace hombre, y la contiene desde el amor. Ella se hace madre y amante al mismo tiempo.
CINE: “The Reader” (“El Lector”) Por Fernando Armas Drama. Coproducción germano-norteamericana. Con Kate Winslet y Ralph Fiennes. La historia de “The reader” comienza en Alemania, después de Ella inicia al adolescente en la sexualidad, a la manera de aquella célebre película “Verano del Hanna desaparece sorpresivamente. Años después los amantes se reencuentran, sin econtrarse: Michael, estudiante de Derecho, se sorprende al verla como acusada en un juicio por crímenes de guerra. Ahí se entera que Hanna había sido cancerbera de un campo de concentración. Durante el proceso, Michael comprende por qué su ex amante sólo escuchaba (con devoción) sus lecturas: era analfabeta. Sin embargo, la acusada prefiere no pasar por la vergüenza de serlo, autoacusándose de haber sido autora de un documento que la incriminaba como principal responsable, entre varias de sus pares, de una masacre de judías. La película alcanza a partir de la sentencia (cadena perpetua) su mayor ritmo y profundidad: casi muerta en vida, Hanna resucita cuando comienza a recibir cassettes de “su niño” grabados con sus relatos de clásicos de Las escenas donde se combinan Michael grabando y ella escuchando alcanzan una dinámica y una riqueza, sólo superada por aquellas en las que se muestra el salto cualitativo que da Hanna en la cárcel: solita, con los cassettes y libros que saca del penal, aprende a leer. El papel transformador del amor opera en toda su magnitud, pero la historia que marca a cada uno, pone los límites a la entrega amorosa. Michael, ya acomodado abogado, divorciado y con una hija, no sabe qué hacer ante la libertad anticipada de Hanna. Se debate ante un dilema insoluble, entre aquel amor iniciático que fue, y la decrepitud actual de su ex amante, agravada por ser una criminal de guerra. Hanna, que evidencia durante todo el juico haber sido una atrasada mujer que cumplía con su deber, instrumento de un régimen que naturalizaba el genocidio, no sabe tampoco qué hacer con su libertad. La pila de libros que le habían enseñado a leer es la escalera para la horca en su calabozo. “The Reader” propone una mirada inteligente, acerca de lo relativo del transcurrir humano. La “criminal de guerra” bien puede ser un chivo expiatorio para una “democracia” que, en su propia génesis, también tiene las manos manchadas de sangre. La “criminal de guerra” también puede amar, humanizarse a través de la literatura, pero no puede desandar la historia que la condena. Michael tampoco puede escapar a su “Verano del (*) “Verano del 42”: Célebre película norteamericana de la década del 70. Un adolescente ayuda a una bella y joven mujer que lo dobla en edad (la actriz es Jennifer O`Neill) en trabajos de la casa. En una de sus visitas, ella recibe la noticia de la muerte de su marido en la guerra. El niño se hace hombre, y la contiene desde el amor. Ella se hace madre y amante al mismo tiempo.
CINE: “The Reader” (“El Lector”) Por Fernando Armas Drama. Coproducción germano-norteamericana. Con Kate Winslet y Ralph Fiennes. La historia de “The reader” comienza en Alemania, después de Ella inicia al adolescente en la sexualidad, a la manera de aquella célebre película “Verano del Hanna desaparece sorpresivamente. Años después los amantes se reencuentran, sin econtrarse: Michael, estudiante de Derecho, se sorprende al verla como acusada en un juicio por crímenes de guerra. Ahí se entera que Hanna había sido cancerbera de un campo de concentración. Durante el proceso, Michael comprende por qué su ex amante sólo escuchaba (con devoción) sus lecturas: era analfabeta. Sin embargo, la acusada prefiere no pasar por la vergüenza de serlo, autoacusándose de haber sido autora de un documento que la incriminaba como principal responsable, entre varias de sus pares, de una masacre de judías. La película alcanza a partir de la sentencia (cadena perpetua) su mayor ritmo y profundidad: casi muerta en vida, Hanna resucita cuando comienza a recibir cassettes de “su niño” grabados con sus relatos de clásicos de Las escenas donde se combinan Michael grabando y ella escuchando alcanzan una dinámica y una riqueza, sólo superada por aquellas en las que se muestra el salto cualitativo que da Hanna en la cárcel: solita, con los cassettes y libros que saca del penal, aprende a leer. El papel transformador del amor opera en toda su magnitud, pero la historia que marca a cada uno, pone los límites a la entrega amorosa. Michael, ya acomodado abogado, divorciado y con una hija, no sabe qué hacer ante la libertad anticipada de Hanna. Se debate ante un dilema insoluble, entre aquel amor iniciático que fue, y la decrepitud actual de su ex amante, agravada por ser una criminal de guerra. Hanna, que evidencia durante todo el juico haber sido una atrasada mujer que cumplía con su deber, instrumento de un régimen que naturalizaba el genocidio, no sabe tampoco qué hacer con su libertad. La pila de libros que le habían enseñado a leer es la escalera para la horca en su calabozo. “The Reader” propone una mirada inteligente, acerca de lo relativo del transcurrir humano. La “criminal de guerra” bien puede ser un chivo expiatorio para una “democracia” que, en su propia génesis, también tiene las manos manchadas de sangre. La “criminal de guerra” también puede amar, humanizarse a través de la literatura, pero no puede desandar la historia que la condena. Michael tampoco puede escapar a su “Verano del (*) “Verano del 42”: Célebre película norteamericana de la década del 70. Un adolescente ayuda a una bella y joven mujer que lo dobla en edad (la actriz es Jennifer O`Neill) en trabajos de la casa. En una de sus visitas, ella recibe la noticia de la muerte de su marido en la guerra. El niño se hace hombre, y la contiene desde el amor. Ella se hace madre y amante al mismo tiempo.
CINE: “The Reader” (“El Lector”) Por Fernando Armas Drama. Coproducción germano-norteamericana. Con Kate Winslet y Ralph Fiennes. La historia de “The reader” comienza en Alemania, después de Ella inicia al adolescente en la sexualidad, a la manera de aquella célebre película “Verano del Hanna desaparece sorpresivamente. Años después los amantes se reencuentran, sin econtrarse: Michael, estudiante de Derecho, se sorprende al verla como acusada en un juicio por crímenes de guerra. Ahí se entera que Hanna había sido cancerbera de un campo de concentración. Durante el proceso, Michael comprende por qué su ex amante sólo escuchaba (con devoción) sus lecturas: era analfabeta. Sin embargo, la acusada prefiere no pasar por la vergüenza de serlo, autoacusándose de haber sido autora de un documento que la incriminaba como principal responsable, entre varias de sus pares, de una masacre de judías. La película alcanza a partir de la sentencia (cadena perpetua) su mayor ritmo y profundidad: casi muerta en vida, Hanna resucita cuando comienza a recibir cassettes de “su niño” grabados con sus relatos de clásicos de Las escenas donde se combinan Michael grabando y ella escuchando alcanzan una dinámica y una riqueza, sólo superada por aquellas en las que se muestra el salto cualitativo que da Hanna en la cárcel: solita, con los cassettes y libros que saca del penal, aprende a leer. El papel transformador del amor opera en toda su magnitud, pero la historia que marca a cada uno, pone los límites a la entrega amorosa. Michael, ya acomodado abogado, divorciado y con una hija, no sabe qué hacer ante la libertad anticipada de Hanna. Se debate ante un dilema insoluble, entre aquel amor iniciático que fue, y la decrepitud actual de su ex amante, agravada por ser una criminal de guerra. Hanna, que evidencia durante todo el juico haber sido una atrasada mujer que cumplía con su deber, instrumento de un régimen que naturalizaba el genocidio, no sabe tampoco qué hacer con su libertad. La pila de libros que le habían enseñado a leer es la escalera para la horca en su calabozo. “The Reader” propone una mirada inteligente, acerca de lo relativo del transcurrir humano. La “criminal de guerra” bien puede ser un chivo expiatorio para una “democracia” que, en su propia génesis, también tiene las manos manchadas de sangre. La “criminal de guerra” también puede amar, humanizarse a través de la literatura, pero no puede desandar la historia que la condena. Michael tampoco puede escapar a su “Verano del (*) “Verano del 42”: Célebre película norteamericana de la década del 70. Un adolescente ayuda a una bella y joven mujer que lo dobla en edad (la actriz es Jennifer O`Neill) en trabajos de la casa. En una de sus visitas, ella recibe la noticia de la muerte de su marido en la guerra. El niño se hace hombre, y la contiene desde el amor. Ella se hace madre y amante al mismo tiempo.
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