Posición del CC-POR ante las próximas eleccionesEl espacio electoral debe ser utilizado para potenciar las luchas y darles una perspectiva de independencia política de los trabajadoresPor Fernando Armas Las elecciones burguesas, la lucha defensiva de los trabajadores y la construcción de un partido obrero y revolucionario Las elecciones burguesas (todas ellas) configuran una de las formas de dominación que los dueños de la riqueza y el poder tienen para legitimar su hegemonía sobre el conjunto de la sociedad. Sin dudas es la más deseable para ellos, ya que sin el descrédito de las dictaduras militares, logran que los explotados elijan entre sus propios verdugos. Es por esto que lo primero que queremos decir es que lucharemos para que el voto no nos divida, que defenderemos la unidad para la lucha, independientemente de la postura electoral de cada grupo o compañero. Es por esta razón básica que quienes luchamos por la transformación revolucionaria y socialista de la humanidad no alimentamos ilusiones en la vía parlamentaria. La historia viva demostró una y otra vez lo que la teoría marxista ha enseñado: los grandes cambios no se producen por la papeleta electoral, sino por la acción directa de millones de trabajadores organizados. Sin embargo, lejos está la actual situación política de gestas de tal tipo (como el cordobazo y el rosariazo, como el propio 17 de octubre del 45, o más recientemente, como el 19 y 20 de diciembre del 2001). Bien por el contrario, las luchas que estamos protagonizando ante las consecuencias de la crisis capitalista, son defensivas y hasta desesperadas. Peor aún, están dominadas ideológica y políticamente por las alternativas patronales, que han logrado inculcar a los explotados que no hay salida fuera del sistema, que no hay alternativa a un cierre de fábrica que algún otro patrón que la compre. Forma parte de este dominio de la burguesía que, a pesar de la falta de credibilidad de los políticos patronales, el pueblo mantenga ilusiones democráticas en el sistema, y vuelva a votar por alguno de ellos. Es completamente falso que la abstención, el voto en blanco o nulo (“voto bronca”) exprese una tendencia revolucionaria. Más bien, expresa la despolitación, el atraso y la pasividad. Que valiosos activistas crean que esta alternativa es una forma de rechazo al sistema, no habilita a pensar que los millones de sufragios de “no voto” que hay en todas las elecciones expresen un fenómeno de masas contra el régimen. En una situación como la actual, los marxistas revolucionarios creemos conveniente presentar candidatos contra las alternativas claramente burguesas, buscando que los mismos expresen el programa auténtico del socialismo, a la par que encarnen las luchas en curso. Se trata de la mejor forma para atrincherarnos en lo ideológico y político, de contar cuantos somos para resistir el embate burgués. De ningún modo alimentamos el delirio electoralista que tanto daño hizo a la izquierda. Nuestro propio carácter embrionario y escaso desarrollo nos ha impedido lograr la personería jurídica que facilite la intervención con candidatos propios. Tampoco nos fue posible participar de la construcción de frentes y alianzas que ayuden en el sentido antes indicado, entre otros factores, por el divisionismo y el sectarismo de las principales organizaciones de la izquierda. Más por diferencias de aparato y de espacio de poder que por diferencias políticas (sin dudas, existentes), se presenta un menú variopinto, que difícilmente pueda atraer el voto de quienes quieren unir su lucha cotidiana con una alternativa política combativa. Este divisionismo nos impide un voto positivo (aún crítico) a un frente común que debió haberse construido desde la base militante. Nuestro voto positivo tendrá que afirmarse, pues, desde una delimitación clara con las distintas listas propuestas. Queremos delimitarnos, en primer lugar, del proyecto quizás más atractivo, encarnado en Pino Solanas, Lozano, Sabatella y Del Frade, entre otros. Compartiendo múltiples espacios de lucha con su militancia, no podemos votar a un programa que pregona, claramente, la viabilidad de la humanización del capitalismo, su reforma, en clave nacionalista burguesa. En segundo lugar, tampoco podemos votar a aquellas variantes de la izquierda (MST, MIJD de Castells, etc.) que se ubicaron claramente en el campo de la burguesía agraria en la reciente pugna interpatronal (campo versus gobierno), y que siguen incluyendo en su Plataforma este planteamiento, contrario a la independencia política de la clase obrera. Llamamos a votar, indistintamente, a aquellas alternativas electorales (Partido Obrero, Frente del PTS, Nuevo MAS e Izquierda Socialista) que levantan las banderas del socialismo revolucionario e internacionalista, reivindicacan la independencia obrera y la acción directa de masas, e incluyen en sus listas a valiosos luchadores. Nuestro voto es crítico, a su exitismo en la valoración de la situación política, su divisionismo sectario y su oportunismo, y su concepción de aparato en la construcción militante cotidiana. Esta crítica, lejos de limitar nuestras energías a favor de sus campañas, está al servicio de avanzar en el debate y clarificación ideológica y política, para poner en pie el partido obrero revolucionario que hoy, lamentablemente, no existe. Junio de 2009, Comité Constructor por un PARTIDO OBRERO REVOLUCIONARIO Leenos en: www.pormasas.com.ar***Escribinos a cuarta_internacional@yahoo.com.ar
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