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Publicación del Partido Obrero Revolucionario - Argentina
16 de Setiembre de 2009 | Nro. 212
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¿Cual es el lugar de un militante revolucionario?

Aporte de un camarada brasileño a la delimitación con la izquierda que no se delimita de Lula y del PT

Por Augusto Dias

El documento que sigue es la traducción al castellano (realizada por nuestra organización) de un valioso texto del camarada brasileño firmante, que pone de relieve (como su título lo indica) la encrucijada en la que está la construcción revolucionaria en la principal potencia de América Latina. Si bien está redactado en términos de polémica viva con una de las corrientes que, aún reivindicándose del marx-leninismo-trotskysmo, están encuadradas dentro del PT, la riqueza del material excede esa polémica.

Por Comité Constructor por un Partido Obrero Revolucionario, Gustavo Gamboa

 

 

¿Cuál es el lugar de un revolucionario?

La Izquierda Marxista – Esquerda Marxista, EM- sección brasileña de la Corriente Marxista Internacional (CMI), publicó en la editorial de su prensa Lucha de Clases Nro. 17 un artículo titulado “La ultraizquierda y las tareas revolucionarias”.

Hasta muy poco tiempo este grupo- que tiene por principales ejes de lucha la ocupación de fábricas en Santa Catarina y en São Paulo, la intervención en el Movimiento Negro y Socialista y en  Juventud Revolución (hoy tiene dos grupos con ese mismo nombre) pertenecía a la corriente “El Trabajo” de PT, sección brasileña de la Cuarta Internacional (re proclamada por Pierre Lambert en 1933).

Sin partir de las disputas internas que llevaron a la escisión- teniendo en cuenta que el tema del carácter de la revolución bolivariana merecía la redacción de un artículo específico- hoy, la EM busca amparo teórico para sus postulados políticos en el líder británico  trotskista Ted Grant.

Al igual que los miembros de su generación, Moreno, Pablo, Mandel, Lambert y Lora, Ted Grant falleció, pero dejó sus herederos políticos, buscan una de las vertientes del trotskismo para dedicarle artículos y más artículos de críticas.

Mientras O Trabalho  y el Secretariado Internacional hoy comandado por Daniel Gluckstein, apuntan al Secretariado Unificado (hoy CI) como punta de lanza del Centrismo Revolucionario, la CMI tiene por caballito de batalla las críticas al Lambertismo.

De hecho, todas estas corrientes que, huérfanas de su cuadro de mayor experiencia- León Trotsky- asesinado por el Stalinismo dos años después de la fundación de la IV Internacional- se equivocaron en la conducción de la política revolucionaria, hoy buscan reivindicar el acierto  de su “Internacional” y condenar las acciones de las otras ramas del Trotskismo.

No obstante, no pretendemos “echar más leña al fuego” en esta disputa teórica de cuáles han sido las corrientes que se han equivocado  y cuáles las que han acertado, pues la historia guiada por la lucha de clases se encarga de demostrarle a la vanguardia tales hechos, como decía el camarada Trotsky:

“Podemos afirmar, con seguridad, que actualmente resulta imposible no tan solo ser un militante revolucionario sino  ser un hombre políticamente instruido, sin que nos apropiemos de la concepción materialista de la Historia”(León Trotsky-“90 años del Manifiesto del Partido Comunista” en Manifiesto del Partido Comunista, pg. 16, O Trabalho).  

Por ahora, analicemos la afirmación de EM de que “Pero la base del PT es una base obrera, la mayoría de los obreros  organizados de Brasil y todo aquel que se considera revolucionario, debe integrar esta base obrera, al efecto de ayudarla a superar la dirección del PT”  (Prensa “Lucha de Clases” Nro. 17 pg. 16).

Aunque EM haya roto con O Trabalho, sigue actuando en La misma órbita de esta última, o sea, en el Partido de los Trabajadores -PT-   y en la Central Única de Trabajadores  -CUT-.

El PT fue una obra impar del proletariado brasileño que, viniendo del “desierto” de la dictadura militar podía construir un partido sin patrones que tuviese como norte la construcción de un modelo socialista.

Pero el PT no nació siendo un partido revolucionario en el sentido estricto de la palabra, mas bien, era un gran frente de marxistas de los matices más variados: católicos, ligados a la Teología de la Liberación, ecologistas, Trotskistas- cuya más importante influencia fue la de los Morenistas de la Convergencia Socialista- abarcando inclusive a Stalinistas (PCR).

Salvado el error en este período los camaradas de EM militaban en O Trabalho, que se denominaba Organización Socialista Internacionalista- OCI y tenía como principal fuente de intervención el grupo estudiantil Libertad y Lucha -LIBELU- ¿Pero cuál era la lectura que los camaradas hacían sobre el carácter del PT?

Según Raúl Pont así relataban la posición de los lambertistas  “…asumió una posición muy crítica al PT durante el primer año de vida del partido. Para ellos el PT estaría llamado a ser un partido social demócrata, dominado por la burocracia sindical atado a la estructura oficial del Estado.  En el primer Encuentro del PT, el OSI empieza a revisar esa posición y se aproxima del partido (Breve Historia del PT, pg. 14).

No obstante, con el transcurso de los años, mientras el PT se iba pudriendo,  Lambert y O Trabalho continuaban defendiendo el cadáver de éste partido reformista: “…la primera sesión del 23º Encuentro Nacional de O Trabalho  puso la sección brasileña de la IV Internacional en la línea del frente único por la defensa de las organizaciones construidas por la clase obrera y atacadas por el imperialismo -por lo tanto, del PT y de la CUT- (“A verdade” Nro. 29-30, pg. 33).

Ahora, O Trabalho deja de ver al PT como fruto de la traición de la burocracia sindical, y pasa a verlo como una organización construida por el proletariado, siguiendo su proceso revisionista a lo largo de la Historia.

Practicando el entrismo, continua actuando en el PT, sosteniendo  como máxima en su candidatura a la dirección del PT en 2009 el  postulado “Viraje a la Izquierda- Reatar el Socialismo”.

 El  PT sigue siendo la referencia del proletariado desde 2003, cuando el partido, absorbido por el Estado y por el reformismo de Lula fue perdiendo poco a poco su referencia en las masas. Un hecho visible es que la vieja estrella del PT, ostentada con orgullo por sus afiliados, o está guardada en el baúl de sus casas o  fue sustituida por la de la empresa donde muchos dirigentes ganan pomposos salarios.

Además,  en las campañas electorales donde el PT comparte su carácter  obrero con los partidos de la burguesía, no se ve actualmente el calor de la militancia, sino personas que, pagadas, van a aplaudir a los políticos burgueses.

Pero existe un ejército que está en primera línea en defensa del gobierno  populista de Lula, aunque no estén insertados en el PT: los brasileños que viven por debajo de la línea de pobreza y perciben la “bolsa-familia”.

Cuanto a la CUT, aún conserva el mayor número de sindicatos afiliados, en la base de la información del Ministerio de Trabajo y Empleo-MTE, aunque gradualmente viene perdiendo espacio para  la Força Sindical y la CTB. Además la CUT se tornó una central “sin sabor”, su gestión no se diferencia de las demás Centrales – Confederaciones- Gubernamentales.

Otro hecho determinante es que la EM necesita aliarse a las bases de la CUT para ganar las elecciones de varios sindicatos y esa alianza se da con la Artsid, expresión más reformista del PT. Ejemplo claro fue la derrota de la Intersindical en el Sindicato de los Vidrieros en Sao Paulo, donde la EM se enorgullece de que “fue una elección disputada, pero prevaleció el excelente trabajo en la base, categoría de los directores que construyeron la lista 1(Prensa “Lucha de Clases”, Nro. 24, pg. 9 negritas nuestras.

Estos sindicatos cutistas en su gran mayoría no poseen un carácter clasista, la dirección decide las políticas, basada en las resoluciones reformistas del PT y ahí juegan para su base, pues según Trotsky : “La mayoría más oprimida de la clase obrera solo es llevada a la lucha episódicamente, en períodos de excepcional ascenso del movimiento obrero” (Programa de Transición, pg. 14).

De esta manera, la burocracia de la CUT  que agita la bandera del Gobierno Federal, se convirtió en correa de transmisión del gobierno fantoche de Lula, con directores que se perpetúan en los cargos, que votan en contra de los derechos del proletariado y que todavía usufructúan de las prebendas a costa de la contribución de sus bases. Mas bien, la EM cumple un papel miope, al otorgarle el carácter de izquierda a la CUT, legitimando por lo tanto, las acciones que hoy son mínimas de la burocracia sindical.

Nuestro guía marxista León Trotsky nos lleva a reflexionar sobre nuestra posición de permanecer o no en la CUT: “ Por lo tanto, las secciones de la Cuarta Internacional deben esforzarse siempre, no solamente por renovar la cúpula dirigente de los sindicatos , proponiendo audaz y resueltamente en los momentos críticos, nuevos líderes militantes en lugar de los funcionarios rutinarios y trepadores, pero además deben crear en todos los casos en que sea posible, organizaciones de combate independientes, que respondan mejor a las tareas de la lucha de masas contra la sociedad burguesa; y de ser necesario, no  vacilar aún en aras de una ruptura pública con el aparato conservador del sindicato (Programa de Transición, pg. 15, negritas nuestras).

Por lo tanto, compete a los marxistas, el sector más avanzado de la sociedad, estimular organizaciones sociales que vivan este mandato de Trotsky, teniendo en cuenta que hoy en Brasil y respectivamente en todo el mundo, todos los intentos de construcción de una organización bajo esos moldes están condenados a la burocratización y al carácter aparatista de los partidos políticos, sin excepción. En segundo plano queda la educación de las masas, y consecuentemente la tarea de traerlas al interior de los sindicatos.

El artículo cita aún al PSTU y al PSOL como partidos que: “no lograron suceso en sus intentos de construir el partido “revolucionario” (Prensa Lucha de Clases Nro.17,  pg. 16).

Ahora bien, la CS que dio origen al PSTU tuvo una lectura acertada del carácter reformista que  se esparcía sobre el PT en la década de 1990, además Convergencia Socialista fue la principal corriente que dio origen  a este partido, y por lo tanto, contempló el notable desvío programático.

Era correcta la lectura de Eduardo Almeida Neto en 1999: “ La dirección del PT asumió claramente la estrategia clásica de la social democracia europea: de elección en elección vamos consiguiendo más puestos en los parlamentos, gobiernos municipales y provinciales, hasta llegar al gobierno nacional. Así se lograría reformar desde adentro al Estado Burgués. Ahora esta estrategia permanente se materializa en la acumulación de intendencias  en el año 2000 y llegar al gobierno federal con Lula en 2002.” (Brasil: Reforma o Revolución, pg. 68).

El PSTU en sus 15 años de historia, logró ocupar un lugar de vanguardia entre los cuadros que no se sometieron  a la política pequeño-burguesa del PT, sufrió además, innúmeras fisuras a lo largo de su historia, entre ellas el Socialismo Revolucionario (corriente del PT), Colectivo Socialismo y Libertad (CSOL do PSOL) la CST (corriente del PSOL) entre otros agrupamientos menores. La lucha de los morenistas en el interior del PSTU era la de continuar la tradición de la Liga de los Trabajadores-LIT- objetivo que lograron efectivamente siendo hoy la sección más importante de la corriente.

Otra característica peculiar del PSTU es su activismo sindical, hecho que se manifiesta  actualmente en la dirección de mayoritaria de la CONLUTAS donde se destacan sus mejores cuadros para la dirección de la Central.

La CONLUTAS detenta un papel vanguardista en algunos momentos, aunque en otros no logra radicalizar sus acciones, como en el caso de los despidos masivos en São José dos Campos, São Paulo, en que fue a pedir auxilio a Lula, a la Justicia del Trabajo, y ahora repite la misma práctica de El Trabalho y de EM de elaborar petitorios juntando firmas “exigiendo” de Lula varias reivindicaciones.

Pero, como era de esperarse, con Lula en el poder, y debido al carácter pró-imperialista-algunos congresales rápidamente se opusieron a las reformas en la previdencia, entre ellos los diputados Baba, Luciana Genro y João Fontes, además de la senadora Heloísa Helena.

El dirigente Roberto Robaina, dela corriente Movimiento Izquierda Socialista- MES que formó el PSOL, así analizaba el PT  su gobierno antes de la expulsión de su congresal: “La trágica opción del PT, caso no sea revertida- reversión cada vez más improbable- traerá la crisis y la decadencia inexorable al PT.  Sus síntomas ya existen, pero solamente ahora empezarán a ser visibles para las masas. No decimos con esto que el PT se debilitará en forma inmediata, automática”. (Una visión por la Izquierda, pg. 152).

En este fragmento de Robaina, ya advertimos el giro que daría, acertadamente, el MÊS, teniendo en cuenta que se origina en el Morenismo, pero  no permaneció en el PSTU, pues no encontraba espacio de convivencia con el reformismo del PT. Así las cosas, la expulsión de Luciana Genro se consuma en el mismo año de la publicación de este libro, y el MÊS “automáticamente” se sintió expulsado junto a su congresal.

El PSTU ostentó varias expectativas en el rompimiento de este sector con el PT, pero un factor alejó esos proyectos de construcción de un partido de izquierda que refugiara los desilusionados con el PT: el centralismo democrático.

Para la CST, dirigida por Babá “democracia interna presupone también el derecho a organizar tendencias o corrientes internas… los compañeros del PSTU que convocan a la construcción de un nuevo partido, no aceptan la existencia de tendencias internas, salvo en situaciones excepcionales, como son los periodos previos a sus congresos, sin considerar el nuevo momento abierto, y la necesidad de confluir con militantes, luchadores, corrientes y grupos, que debe de ser el derecho de contribuir en la construcción del nuevo partido, al menos en una primera etapa que no sabemos cuánto durará, manteniendo su identidad y su agrupamiento.”(Combate Socialista, noviembre de 2003, pg. 50).

De esta forma, el sueño del PSTU de construir con los disidentes del PT un nuevo partido no prosperó y el PSOL va rumbo a la bancarrota haciendo alianzas electorales con partidos burgueses y recibiendo dinero de la burguesía.

Pero no todos los revolucionarios están en esta línea del Morenismo, y claramente decimos que los militantes honestos no tienen nada que hacer adentro del PT, y de la CUT, y que la estrategia del entrismo no pasa de una carnada    para construir organizaciones por dentro de otras y de a poco, ir desmoralizando a la militancia.

            Augusto Días, corresponsal desde Brasil (Traducción de Anita Garibaldi)

El documento que sigue es la traducción al castellano (realizada por nuestra organización) de un valioso texto del camarada brasileño firmante, que pone de relieve (como su título lo indica) la encrucijada en la que está la construcción revolucionaria en la principal potencia de América Latina. Si bien está redactado en términos de polémica viva con una de las corrientes que, aún reivindicándose del marx-leninismo-trotskysmo, están encuadradas dentro del PT, la riqueza del material excede esa polémica.

Por Comité Constructor por un Partido Obrero Revolucionario, Gustavo Gamboa

 

 

¿Cuál es el lugar de un revolucionario?

La Izquierda Marxista – Esquerda Marxista, EM- sección brasileña de la Corriente Marxista Internacional (CMI), publicó en la editorial de su prensa Lucha de Clases Nro. 17 un artículo titulado “La ultraizquierda y las tareas revolucionarias”.

Hasta muy poco tiempo este grupo- que tiene por principales ejes de lucha la ocupación de fábricas en Santa Catarina y en São Paulo, la intervención en el Movimiento Negro y Socialista y en  Juventud Revolución (hoy tiene dos grupos con ese mismo nombre) pertenecía a la corriente “El Trabajo” de PT, sección brasileña de la Cuarta Internacional (re proclamada por Pierre Lambert en 1933).

Sin partir de las disputas internas que llevaron a la escisión- teniendo en cuenta que el tema del carácter de la revolución bolivariana merecía la redacción de un artículo específico- hoy, la EM busca amparo teórico para sus postulados políticos en el líder británico  trotskista Ted Grant.

Al igual que los miembros de su generación, Moreno, Pablo, Mandel, Lambert y Lora, Ted Grant falleció, pero dejó sus herederos políticos, buscan una de las vertientes del trotskismo para dedicarle artículos y más artículos de críticas.

Mientras O Trabalho  y el Secretariado Internacional hoy comandado por Daniel Gluckstein, apuntan al Secretariado Unificado (hoy CI) como punta de lanza del Centrismo Revolucionario, la CMI tiene por caballito de batalla las críticas al Lambertismo.

De hecho, todas estas corrientes que, huérfanas de su cuadro de mayor experiencia- León Trotsky- asesinado por el Stalinismo dos años después de la fundación de la IV Internacional- se equivocaron en la conducción de la política revolucionaria, hoy buscan reivindicar el acierto  de su “Internacional” y condenar las acciones de las otras ramas del Trotskismo.

No obstante, no pretendemos “echar más leña al fuego” en esta disputa teórica de cuáles han sido las corrientes que se han equivocado  y cuáles las que han acertado, pues la historia guiada por la lucha de clases se encarga de demostrarle a la vanguardia tales hechos, como decía el camarada Trotsky:

“Podemos afirmar, con seguridad, que actualmente resulta imposible no tan solo ser un militante revolucionario sino  ser un hombre políticamente instruido, sin que nos apropiemos de la concepción materialista de la Historia”(León Trotsky-“90 años del Manifiesto del Partido Comunista” en Manifiesto del Partido Comunista, pg. 16, O Trabalho).  

Por ahora, analicemos la afirmación de EM de que “Pero la base del PT es una base obrera, la mayoría de los obreros  organizados de Brasil y todo aquel que se considera revolucionario, debe integrar esta base obrera, al efecto de ayudarla a superar la dirección del PT”  (Prensa “Lucha de Clases” Nro. 17 pg. 16).

Aunque EM haya roto con O Trabalho, sigue actuando en La misma órbita de esta última, o sea, en el Partido de los Trabajadores -PT-   y en la Central Única de Trabajadores  -CUT-.

El PT fue una obra impar del proletariado brasileño que, viniendo del “desierto” de la dictadura militar podía construir un partido sin patrones que tuviese como norte la construcción de un modelo socialista.

Pero el PT no nació siendo un partido revolucionario en el sentido estricto de la palabra, mas bien, era un gran frente de marxistas de los matices más variados: católicos, ligados a la Teología de la Liberación, ecologistas, Trotskistas- cuya más importante influencia fue la de los Morenistas de la Convergencia Socialista- abarcando inclusive a Stalinistas (PCR).

Salvado el error en este período los camaradas de EM militaban en O Trabalho, que se denominaba Organización Socialista Internacionalista- OCI y tenía como principal fuente de intervención el grupo estudiantil Libertad y Lucha -LIBELU- ¿Pero cuál era la lectura que los camaradas hacían sobre el carácter del PT?

Según Raúl Pont así relataban la posición de los lambertistas  “…asumió una posición muy crítica al PT durante el primer año de vida del partido. Para ellos el PT estaría llamado a ser un partido social demócrata, dominado por la burocracia sindical atado a la estructura oficial del Estado.  En el primer Encuentro del PT, el OSI empieza a revisar esa posición y se aproxima del partido (Breve Historia del PT, pg. 14).

No obstante, con el transcurso de los años, mientras el PT se iba pudriendo,  Lambert y O Trabalho continuaban defendiendo el cadáver de éste partido reformista: “…la primera sesión del 23º Encuentro Nacional de O Trabalho  puso la sección brasileña de la IV Internacional en la línea del frente único por la defensa de las organizaciones construidas por la clase obrera y atacadas por el imperialismo -por lo tanto, del PT y de la CUT- (“A verdade” Nro. 29-30, pg. 33).

Ahora, O Trabalho deja de ver al PT como fruto de la traición de la burocracia sindical, y pasa a verlo como una organización construida por el proletariado, siguiendo su proceso revisionista a lo largo de la Historia.

Practicando el entrismo, continua actuando en el PT, sosteniendo  como máxima en su candidatura a la dirección del PT en 2009 el  postulado “Viraje a la Izquierda- Reatar el Socialismo”.

 El  PT sigue siendo la referencia del proletariado desde 2003, cuando el partido, absorbido por el Estado y por el reformismo de Lula fue perdiendo poco a poco su referencia en las masas. Un hecho visible es que la vieja estrella del PT, ostentada con orgullo por sus afiliados, o está guardada en el baúl de sus casas o  fue sustituida por la de la empresa donde muchos dirigentes ganan pomposos salarios.

Además,  en las campañas electorales donde el PT comparte su carácter  obrero con los partidos de la burguesía, no se ve actualmente el calor de la militancia, sino personas que, pagadas, van a aplaudir a los políticos burgueses.

Pero existe un ejército que está en primera línea en defensa del gobierno  populista de Lula, aunque no estén insertados en el PT: los brasileños que viven por debajo de la línea de pobreza y perciben la “bolsa-familia”.

Cuanto a la CUT, aún conserva el mayor número de sindicatos afiliados, en la base de la información del Ministerio de Trabajo y Empleo-MTE, aunque gradualmente viene perdiendo espacio para  la Força Sindical y la CTB. Además la CUT se tornó una central “sin sabor”, su gestión no se diferencia de las demás Centrales – Confederaciones- Gubernamentales.

Otro hecho determinante es que la EM necesita aliarse a las bases de la CUT para ganar las elecciones de varios sindicatos y esa alianza se da con la Artsid, expresión más reformista del PT. Ejemplo claro fue la derrota de la Intersindical en el Sindicato de los Vidrieros en Sao Paulo, donde la EM se enorgullece de que “fue una elección disputada, pero prevaleció el excelente trabajo en la base, categoría de los directores que construyeron la lista 1(Prensa “Lucha de Clases”, Nro. 24, pg. 9 negritas nuestras.

Estos sindicatos cutistas en su gran mayoría no poseen un carácter clasista, la dirección decide las políticas, basada en las resoluciones reformistas del PT y ahí juegan para su base, pues según Trotsky : “La mayoría más oprimida de la clase obrera solo es llevada a la lucha episódicamente, en períodos de excepcional ascenso del movimiento obrero” (Programa de Transición, pg. 14).

De esta manera, la burocracia de la CUT  que agita la bandera del Gobierno Federal, se convirtió en correa de transmisión del gobierno fantoche de Lula, con directores que se perpetúan en los cargos, que votan en contra de los derechos del proletariado y que todavía usufructúan de las prebendas a costa de la contribución de sus bases. Mas bien, la EM cumple un papel miope, al otorgarle el carácter de izquierda a la CUT, legitimando por lo tanto, las acciones que hoy son mínimas de la burocracia sindical.

Nuestro guía marxista León Trotsky nos lleva a reflexionar sobre nuestra posición de permanecer o no en la CUT: “ Por lo tanto, las secciones de la Cuarta Internacional deben esforzarse siempre, no solamente por renovar la cúpula dirigente de los sindicatos , proponiendo audaz y resueltamente en los momentos críticos, nuevos líderes militantes en lugar de los funcionarios rutinarios y trepadores, pero además deben crear en todos los casos en que sea posible, organizaciones de combate independientes, que respondan mejor a las tareas de la lucha de masas contra la sociedad burguesa; y de ser necesario, no  vacilar aún en aras de una ruptura pública con el aparato conservador del sindicato (Programa de Transición, pg. 15, negritas nuestras).

Por lo tanto, compete a los marxistas, el sector más avanzado de la sociedad, estimular organizaciones sociales que vivan este mandato de Trotsky, teniendo en cuenta que hoy en Brasil y respectivamente en todo el mundo, todos los intentos de construcción de una organización bajo esos moldes están condenados a la burocratización y al carácter aparatista de los partidos políticos, sin excepción. En segundo plano queda la educación de las masas, y consecuentemente la tarea de traerlas al interior de los sindicatos.

El artículo cita aún al PSTU y al PSOL como partidos que: “no lograron suceso en sus intentos de construir el partido “revolucionario” (Prensa Lucha de Clases Nro.17,  pg. 16).

Ahora bien, la CS que dio origen al PSTU tuvo una lectura acertada del carácter reformista que  se esparcía sobre el PT en la década de 1990, además Convergencia Socialista fue la principal corriente que dio origen  a este partido, y por lo tanto, contempló el notable desvío programático.

Era correcta la lectura de Eduardo Almeida Neto en 1999: “ La dirección del PT asumió claramente la estrategia clásica de la social democracia europea: de elección en elección vamos consiguiendo más puestos en los parlamentos, gobiernos municipales y provinciales, hasta llegar al gobierno nacional. Así se lograría reformar desde adentro al Estado Burgués. Ahora esta estrategia permanente se materializa en la acumulación de intendencias  en el año 2000 y llegar al gobierno federal con Lula en 2002.” (Brasil: Reforma o Revolución, pg. 68).

El PSTU en sus 15 años de historia, logró ocupar un lugar de vanguardia entre los cuadros que no se sometieron  a la política pequeño-burguesa del PT, sufrió además, innúmeras fisuras a lo largo de su historia, entre ellas el Socialismo Revolucionario (corriente del PT), Colectivo Socialismo y Libertad (CSOL do PSOL) la CST (corriente del PSOL) entre otros agrupamientos menores. La lucha de los morenistas en el interior del PSTU era la de continuar la tradición de la Liga de los Trabajadores-LIT- objetivo que lograron efectivamente siendo hoy la sección más importante de la corriente.

Otra característica peculiar del PSTU es su activismo sindical, hecho que se manifiesta  actualmente en la dirección de mayoritaria de la CONLUTAS donde se destacan sus mejores cuadros para la dirección de la Central.

La CONLUTAS detenta un papel vanguardista en algunos momentos, aunque en otros no logra radicalizar sus acciones, como en el caso de los despidos masivos en São José dos Campos, São Paulo, en que fue a pedir auxilio a Lula, a la Justicia del Trabajo, y ahora repite la misma práctica de El Trabalho y de EM de elaborar petitorios juntando firmas “exigiendo” de Lula varias reivindicaciones.

Pero, como era de esperarse, con Lula en el poder, y debido al carácter pró-imperialista-algunos congresales rápidamente se opusieron a las reformas en la previdencia, entre ellos los diputados Baba, Luciana Genro y João Fontes, además de la senadora Heloísa Helena.

El dirigente Roberto Robaina, dela corriente Movimiento Izquierda Socialista- MES que formó el PSOL, así analizaba el PT  su gobierno antes de la expulsión de su congresal: “La trágica opción del PT, caso no sea revertida- reversión cada vez más improbable- traerá la crisis y la decadencia inexorable al PT.  Sus síntomas ya existen, pero solamente ahora empezarán a ser visibles para las masas. No decimos con esto que el PT se debilitará en forma inmediata, automática”. (Una visión por la Izquierda, pg. 152).

En este fragmento de Robaina, ya advertimos el giro que daría, acertadamente, el MÊS, teniendo en cuenta que se origina en el Morenismo, pero  no permaneció en el PSTU, pues no encontraba espacio de convivencia con el reformismo del PT. Así las cosas, la expulsión de Luciana Genro se consuma en el mismo año de la publicación de este libro, y el MÊS “automáticamente” se sintió expulsado junto a su congresal.

El PSTU ostentó varias expectativas en el rompimiento de este sector con el PT, pero un factor alejó esos proyectos de construcción de un partido de izquierda que refugiara los desilusionados con el PT: el centralismo democrático.

Para la CST, dirigida por Babá “democracia interna presupone también el derecho a organizar tendencias o corrientes internas… los compañeros del PSTU que convocan a la construcción de un nuevo partido, no aceptan la existencia de tendencias internas, salvo en situaciones excepcionales, como son los periodos previos a sus congresos, sin considerar el nuevo momento abierto, y la necesidad de confluir con militantes, luchadores, corrientes y grupos, que debe de ser el derecho de contribuir en la construcción del nuevo partido, al menos en una primera etapa que no sabemos cuánto durará, manteniendo su identidad y su agrupamiento.”(Combate Socialista, noviembre de 2003, pg. 50).

De esta forma, el sueño del PSTU de construir con los disidentes del PT un nuevo partido no prosperó y el PSOL va rumbo a la bancarrota haciendo alianzas electorales con partidos burgueses y recibiendo dinero de la burguesía.

Pero no todos los revolucionarios están en esta línea del Morenismo, y claramente decimos que los militantes honestos no tienen nada que hacer adentro del PT, y de la CUT, y que la estrategia del entrismo no pasa de una carnada    para construir organizaciones por dentro de otras y de a poco, ir desmoralizando a la militancia.

            Augusto Días, corresponsal desde Brasil (Traducción de Anita Garibaldi)

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